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29 de noviembre de 2016

DOCTOR STRANGE (Scott Derrickson, 2016)

Marvel sigue extendiendo sus tentáculos por todos lados, aumentando hasta el infinito su universo cinematográfico a base de introducir continuamente nuevos personajes, ya sea en películas grupales o, como es el caso, en una película dedicada por entero al personaje que corresponda. En esta ocasión, el estudio intenta repetir la exitosa jugada de Ant-Man (Peyton Reed, 2015) con uno de esos personajes poco conocidos entre el gran público pero que arrastra un gran culto entre los lectores de "la casa de las ideas", nada menos que el Doctor Extraño, aquí convenientemente localizado como Doctor Strange.

Scott Derrickson (Sinister, Líbranos del mal) es el director encargado de realizar esta primera incursión de la Marvel cinematográfica en el "mundo místico", y en mi opinión se salda con un resultado irregular. Aunque se aleja de otras producciones marvelitas gracias a lo diferente que puede parecer el personaje respecto a los superhéroes convencionales, en realidad tenemos aquí una típica película de origen, que no deja de seguir al dedillo la estructura a la que nos ha acostumbrado el estudio. Esto no es ni bueno ni malo, simplemente vuelve a poner de manifiesto que será complicado ver un tipo de película realmente original mientras la gallina de los huevos de oro siga siendo tan productiva.

Una vez más, se nos ofrece una cinta de buen ritmo, cargada de efectos infográficos de calidad y con un personaje principal bastante carismático y mucho más socarrón que en el cómic. El problema es que todo esto ya lo damos por supuesto, y empezamos a requerir algo más para sentirnos sorprendidos. El guión resulta poco novedoso a estas alturas, con una trama de origen que reviste cierto interés. Pero en cuanto empezamos a ver capas con vida propia, un repetitivo abuso del cgi expoliado sin remilgos de Origen, y chascarrillos que la película no pedía, la cosa pierde vigor. Sin duda lo mejor de la película lo encontramos en el espectacular primer "viaje astral" del protagonista, en el que los efectos especiales realmente logran sorprender con una cuasi modernización del famoso viaje estelar que Kubrick se inventó en 2001, una odisea del espacio. Por cierto, me gustaría que alguien experto en el personaje me sacara de dudas, porque me da la sensación que con Dormammu, el villano de la función, han hecho algo parecido a lo que hicieron con Galactus en Los 4 Fantásticos y Silver Surfer (Tim Story, 2007). Aquí Dormammu queda convertido en una especie de demonio interdimensional que no termina de quedar bien en pantalla.

Aparte de ello, es la interpretación de Benedict Cumberbatch la que imprime mayor atractivo al asunto. Porque Cumberbatch logra hacer suyo al personaje y al mismo tiempo le da un tono que empasta perfectamente con el universo cinemático Marvel. El actor británico derrocha carisma, lo cual hace que sus compañeros de reparto queden doblemente desdibujados. Rachel McAdams hace el típico personaje femenino comparsa, lo mismo que le sucede al personaje de Chiwetel Ejiofor. Algo más de presencia destilan Mads Mikkelsen y Tilda Swinton, aunque en mi opinión podrían haber dado todavía más juego.

A pesar de representar algo nuevo dentro del universo cinematográfico Marvel, un tanto apartado del resto de iconografía creada hasta ahora, Dr. Strange se me antoja como algo cercano al punto de saturación. No esta mal, pero aunque abre nuevos caminos a explorar dentro del universo Marvel, no deja de ser lo mismo de siempre en cuestión de películas de superhéroes.

Mi nota: 5

25 de noviembre de 2016

PAST THE LAST MOUNTAIN en El Heraldo de Galactus


Un troll, un fauno y un dragón se dirigen hacia la libertad. Parece el inicio de un chiste, pero se trata del comienzo de Past the last mountain, curioso cómic en cuatro episodios creado por Paul Allor (Strange Nation, Tet) y Louie Joyce para la editorial digital Comics Experience.

Podéis leer la reseña completa en el siguiente enlace, o pinchando en la imagen:



21 de noviembre de 2016

LA LLEGADA (Denis Villeneuve, 2016)

Unas misteriosas naves de origen extraterrestre han aparecido de repente en 12 ciudades de la Tierra. Sin saber cuáles son las verdaderas intenciones de los visitantes, el gobierno americano envía a un científico y una lingüista para intentar establecer una comunicación.

La llegada bien puede ser la película que nos permita filtrar entre nuestros conocidos a aquellos que son verdaderos seguidores de la ciencia ficción de los que sólo disfrutan de aventuras espaciales sin ningún calado. El arranque de "La Llegada" representa para un servidor, y supongo que para cualquier persona que haya crecido leyendo ciencia ficción hard, la mejor traslación a la pantalla que se ha hecho de una premisa compartida por numerosos relatos. No he leído la novela de Ted Chiang en la que se basa la película, pero no resulta difícil imaginar el primer tramo de "La llegada" como parte de un relato firmado por Arthur C. Clarke. Sólo por esos minutos en los que asistimos a los efectos que provoca en la ciudadanía la aparición de una serie de naves alienígenas ya merece la pena ver la película, ya que suponen un fantástico homenaje a esa ciencia ficción más seria.

En todo ese primer tercio de película, podemos avistar en Denis Villeneuve retazos del mejor M. Night Shyamalan, aquel que asombró al mundo con sus primeras producciones. Cada vez que se estrena una cinta de estas características, surgen las inevitables comparaciones con el Kubrick de 2001, una odisea del espacio. Yo no termino de verlo, pero sin duda esto se acerca mucho más al estilo del mítico director neoyorquino que, por ejemplo, Interstellar (Christopher Nolan, 2014). Porque Villeneuve rueda con una curiosa mezcla de sobriedad y emoción, alternando en su narración momentos espectaculares pero ciertamente fríos con otros de un intimismo exagerado. La unión de estos dos tonos tan diferentes, sorprendentemente, funciona bastante bien, logrando otorgar a "La llegada" una marcada personalidad propia. Visualmente, la película es irreprochable, conteniendo algunos logros importantes aunque finalmente tenga mucha más relevancia el contenido que el continente. Tal vez podamos achacar un diseño poco acertado de los extraterrestres, aunque como todo, esto va en gustos.

Estoy tentado de criticar el exceso de trasfondo dramático en cuanto al personaje principal, pero la verdad es que no estoy seguro de que la película funcionara igual de bien recortando en ese sentido.
Por otra parte, cierto es que cuando todas las cartas están sobre la mesa, la cinta pega un pequeño bajón en su ritmo al adentrarse en diatribas linguísticas que, si bien resultan interesantes, pueden hacer que buena parte del público se desenganche del filme. Esto es lo que hará que mucha gente se baje del barco y termine considerando a la película como un producto menor, pero aunque haya algo de eso, creo que también forma parte de la originalidad del guión. Podemos entrever cierta similitud en esta parte del guión con Pontypool (Bruce McDonald, 2008), película que me pareció algo desigual pero que sin duda ofrecía un planteamiento absolutamente novedoso.

Creo que ya he dicho en alguna ocasión que no soy muy devoto de Amy Adams, pero reconozco que aquí está bastante bien aguantando buena parte del peso de la película. En cambio, la presencia de Jeremy Renner queda unos cuantos escalones por debajo, al igual que el papel de Forest Whitaker, quien tiene poco espacio para el lucimiento.

Denis Villeneuve firma una película de ciencia ficción notable, demostrando que su elección para dirigir la secuela de Blade Runner es acertada. La ciencia ficción tal vez sea el género que ofrece infinitas posibilidades para reflexionar sobre temas profundos, aunque a menudo en su versión cinematográfica solemos encontrarnos con producciones que se quedan en un mero espectáculo visual. Por fortuna, "La llegada" recupera la mejor versión del género, aquella que hace pensar.

Mi nota: 8 

BLAIR WITCH (2016) en Terror Team


La buena gente de Terror Team nos ha permitido destrozar sin miramientos opinar abiertamente sobre Blair Witch (Adam Wingard, 2016), película que supone una continuación directa, aunque con un lapso temporal de 10 años entre medias, de El proyecto de la bruja de Blair (Daniel Myrick / Eduardo Sanchez, 1999). No quiero influir en vosotros mis lectores, pero os recomendaría encarecidamente leer esta crítica antes de que os animéis a ver la película.

Podéis leer el artículo completo en el siguiente enlace, o pinchando en la imagen:




16 de noviembre de 2016

RORSCHACH en TERROR TEAM


Nuestra última entrada en Terror.Team versa sobre Rorschach, un desconocido y modesto found footage que descubrimos casi por casualidad. Estamos ante una película muy próxima en tono a Paranormal Activity pero manteniendo una sobriedad mayor si cabe. Si os gusta el formato de cámara en mano, podéis echar un ojo a nuestra review y a la película, ya que está disponible para verse de manera gratuita y legal.

Podéis leer la crítica completa en el siguiente enlace, o pinchando en la imagen:

Rorschach (2015)


15 de noviembre de 2016

LA CHICA DEL TREN (Tate Taylor, 2016)

Una mujer con serios problemas de alcohol viaja diariamente en un tren hacia la ciudad, y en el trayecto se fija siempre en un par de casas y en sus habitantes. Una de ellas era su antigua casa, en la que vivía con su marido hasta que se divorciaron, y la otra es la casa aledaña, de cuyos inquilinos imagina cómo serán sus vidas. Un día, verá desde el tren un detalle que la llevará a investigar.

Afronto esta opinión sobre La chica del tren avisando de que no he leído la novela que adapta. Ignoro la calidad literaria del bestseller de Paula Hawkins, pero reconozco que no soy el público objetivo de ese tipo de relatos. Eso sí, personas cercanas que sí han leído la novela me han confirmado que, a pesar de que la trama es idéntica, la estructura y el modo de contarla son muy diferentes.

"La chica del tren" viene catalogada como thriller, pero en mi opinión es un drama con un toque de intriga. La película opta por contar la historia de manera muy atropellada debido a los constantes saltos temporales. Nos pasamos toda la película viendo flashbacks y flashforwards como si no hubiera un mañana, y con eso sólo se consigue embrollar el desarrollo y hacerlo confuso para los espectadores. Además, tanto la propia trama como su factura es totalmente televisiva, y no precisamente con la calidad que últimamente acostumbran las producciones para la pequeña pantalla. "La chica del tren" es un mal telefilme de sobremesa, de los que no se cansan de programar las cadenas durante los fines de semana. Incluso algunas decisiones a nivel técnico, como la introducción sin ton ni son de una cutrísima cámara lenta, refrendan esto que digo.

Tate Taylor, que alcanzó cierto prestigio con su película Criadas y señoras (The help, 2011), ofrece aquí una realización ramplona y torpe, muy lastrada en el ritmo por los mencionados saltos temporales. Por su parte, el guión adapta la novela de una manera discutible, ya que son evidentes las numerosos engaños que propone al espectador con el fin de sorprender en su desenlace. El giro que lleva a cabo la película en su parte final resulta sumamente tramposo y sucede porque sí, sin molestarse en ofrecer justificación previa.

Lo único que se puede considerar destacable es, una vez más, la calidad interpretativa del elenco, formado esencialmente por un trío femenino. Emily Blunt (Sicario, Al filo del mañana), Haley Bennet (Los 7 magníficos) y Rebecca Ferguson (Misión Imposible: Nación secreta) logran elevar algunos momentos del filme gracias a sus presencias, a ratos intensas, a ratos magnéticas. No creo que ello sea suficiente para justificar el visionado de la película, pero considero justo reseñar el buen trabajo de estas tres actrices.

Por tanto, creo que "La chica del tren" dificilmente satisfará a ningún sector del público debido a su historia poco interesante, a su mal llevado desarrollo y a su tramposo desenlace. Sólo el trío de actrices ofrece algo minímamente destacable, por lo que otorgaré un punto a cada una de ellas y se acabó.

Mi nota: 3

13 de noviembre de 2016

THE JOYNERS en El Heraldo de Galactus


Volvemos a hablar de cómics en El Heraldo de Galactus, Esta vez hablamos de otra miniserie de 4 números, The Joyners, curiosa historia futurista en la que asistiremos a los conflictos laborales y familiares de George Joyner, ingeniero cuya empresa está a punto de anunciar un dispositivo que cambiará el mundo. Aunque no lo parezca a priori, los Joyners son una especie de versión seria de "Los Supersónicos" (sí, la serie de animación de Hanna-Barbera).


Podéis leer la reseña completa en el siguiente enlace, o pinchando en la imagen:

The Joyners, los serios Supersónicos


8 de noviembre de 2016

¿Y AHORA, QUÉ? (Inma Ortega, Santi Selvi, Miguel Delicado, Zarzo) por Ricardo Vilbor

Hoy es un día muy especial para Dentro del Monolito. El guionista de cómics Ricardo Vilbor (Carroñero, Chorizos, atraco a la españolaha elegido este blog para compartir su reseña del cómic ¿Y ahora, qué?, obra recientemente publicada por la editorial Nowevolution. Agradecemos a Ricardo su confianza en este humilde medio, y orgullosamente presentamos su magnífica reseña.


¿Y ahora, qué?, una deliciosa historia sobre la superación y la libertad de elección (por Ricardo Vilbor)


Dice Paco Roca en el prólogo de ¿Y ahora, qué? que no queremos leer historias de ancianos. Yo, que estoy de acuerdo con lo que dice Roca, tengo entre mis tebeos preferidos de los últimos años su Arrugas. ¿Contradicción? No, lo que sucede es que yo considero que lo que no queremos leer es ciertas historias de ancianos. No queremos dramas facilones de mediodía de Antena 3, no queremos folletines de medio pelo con personas mayores, sinceramente. Queremos buenas historias y, sin duda, "¿Y ahora, qué?" lo es.


La novela gráfica arranca con Pablo, un jubilado que un buen día decide cambiar su rutinaria existencia y hacerse runner (los corredores son de otro siglo, chavales). Con lo que el anciano no cuenta es con la oposición tanto de su mujer como de una buena parte de su familia.
Esta es la premisa de la que parten los guionistas, Inma Ortega y Santi Selvi para poner en marcha su obra. A partir de ese momento, los escritores van a ahondar tanto en la vida personal del protagonista como en su lucha interior, haciendo converger ambos en un tierno final.


Los temas que tratan los escritores valencianos son muchos y, si has leído la sinopsis, seguro que pensarás (y acertarás) que la superación personal es uno de ellos. Pero para el que suscribe, el tema central de la obra es la familia. "¿Y ahora, qué?" es un canto a la unidad familiar, al deporte como nexo de unión entre generaciones, a buscar lo que deseas sin dejar de lado a los que amas. Junto a este, destacaría el tema de la libertad de elección en la tercera edad. ¿Tienen los mayores derecho a realizar actividades de riesgo? ¿El lugar de los viejos no es el sofá o el asilo? ¿Nos intercambiamos los roles con nuestros padres cuando envejecemos? Todas estas preguntas se plantean cuando Pablo decide salir a correr, sus hijas y su mujer temen que, debido a su edad, sufra un percance que lo deje maltrecho físicamente. Otros familiares, en cambio, apoyan al protagonista y así lo expresan, tanto con actos como con palabras. Y he aquí uno de los mayores aciertos de Ortega y Selvi: la disparidad de opiniones de sus personajes. Los guionistas dejan hablar a sus personajes, expresarse por sí mismos, y renuncian, de este modo, a imponernos una visión única. Eso, hoy en día, no sólo es de agradecer, sino también de alabar. Ortega y Selvi huyen de arquetipos y logran construir unos personajes redondos, cercanos y complejos. Consiguen que el lector se identifique con alguna de las posturas y argumentos que se plantean y que, de verdad, el tema del albedrío en la tercera edad sea relevante y quede abierto a la interpretación personal. Y ello lo logran a través de una narración bien tejida, unos diálogos realistas y, por encima de todo, gracias al humor. Ortega y Selvi dosifican con acierto ciertas escenas y diálogos que ayudan a relajar la carga dramática y que les permiten tratar con sencillez, oficio y ligereza temas que, como hemos visto, no son nada ligeros.


De la parte gráfica se encargan Miguel Delicado y Zarzo. Miguel se encarga de los lápices y despliega, especialmente,  en esta obra dos de sus máximas virtudes: dominio de la narración (Delicado es un gran dibujante de storyboards y eso se nota) y del acting de los personajes. "¿Y ahora, qué?" es un tebeo que está narrado de manera cristalina, sencilla y deliciosa. Se lee de un tirón  y eso es, en gran medida, gracias al arte de Miguel, quien siempre pone la narración y los encuadres al servicio de la historia. No hay en la obra un solo plano fallido o una secuencia confusa. Ni una. A esto, el artista valenciano le suma su maestría a la hora de representar las expresiones faciales y corporales de los personajes.  Los personajes de Delicado tienen vida, respiran humanidad y calidez.
Por su parte, Zarzo ha añadido a todo lo anterior unas tintas precisas, dinámicas y que han sabido potenciar el lápiz de Delicado. Zarzo es un tipo que sabe lo que se hace, que ha sabido dar profundidad y empaque al álbum y que lo ha dotado de unos fondos sencillamente espectaculares. Dudo mucho que por el precio del cómic (9,95€) pueda encontrarse en el mercado una obra con unos fondos y unos acabados como estos. La ciudad de Valencia está perfectamente representada, tanto es así que podríamos decir que es un personaje más. Cualquier persona que haya visitado la capital del Turia reconocerá no sólo edificios, calles y monumentos emblemáticos, sino también barrios populares y personajes propios de la fauna y flora valenciana.


En definitiva, "¿Y ahora, qué?" es un delicioso relato escrito con soltura, oficio y talento por Ortega y Selvi, y dibujado con no menos talento, dedicación, arte y oficio por Delicado y Zarzo. Un tebeo en el que los autores han invertido mucho tiempo y esfuerzo y que, al igual que su protagonista, lo han dado todo por muy poco. Porque este cómic está hecho con el corazón y eso se palpa en cada viñeta, en cada bocadillo. Porque las mejores cosas de la vida, amigos, no se hacen por dinero.


5 de noviembre de 2016

OUIJA (2014) / OUIJA: EL ORIGEN DEL MAL (2016) en Terror Team


Aprovechando el reciente estreno de Ouija, el origen del mal (Mike Flanagan, 2016), he aprovechado para hablar sobre ella y su infame precursora Ouija (Stiles White, 2014) en Terror Team. Acompañadme si así lo queréis en este viaje donde intento explicar los ambiciosos orígenes de esta minisaga y cuáles son los motivos por los que ambas películas son tan diferentes. Espero que os guste.

Podéis leer sendos artículos en los siguientes enlaces, o pinchando en las imágenes correspondientes:



Ouija (Stiles White, 2014)

Ouija, el origen del mal (Mike Flanagan, 2016)

4 de noviembre de 2016

QUE DIOS NOS PERDONE (Rodrigo Sorogoyen, 2016)

Madrid, 2011. En plena visita del Papa a la capital, la policía se ve sorprendida por una serie de muertes de ancianas aparentemente producidas por intentos de robo. Pronto aparecerán señales que indican que un asesino en serie campa a sus anchas por el centro de Madrid. 

Parece que últimamente el cine español va cogiéndole el gustillo a los thrillers policiales, ofreciéndonos recientemente varios buenos ejemplos de ello (véase Tarde para la ira). Rodrigo Sorogoyen (Stockholm) se adentra de lleno en el género con su última película, Que Dios nos perdone.

Sorogoyen rueda con buen pulso una historia de asesino en serie con características muy particulares, logrando introducir la trama policíaca con una cadencia lenta pero muy apropiada, al tiempo que se adentra en los recovecos emocionales de la pareja de policías protagonista. Porque es en los dos personajes principales en los que la película apoya todo su peso, y gracias a dos interpretaciones potentísimas consigue mantenerse en pie. La extraña química que se genera entre dos personajes tan antagónicos es, de lejos, lo mejor de "Que Dios nos perdone". Podría decirse que Antonio de la Torre y Roberto Álamo no están en la película, sino que SON la película. Digo esto porque ningún otro personaje de esta historia nos llega a impactar, ni siquiera el implacable asesino, de la misma manera que los inspectores Velarde y Alfaro. Todos sabemos a estas alturas lo buen actor que puede ser Antonio de la Torre cuando quiere, y aquí vuelve a dar muestra de ello. Pero aún así, verdaderamente es Roberto Álamo el que, con una interpretación salvaje y majestuosa, logra que la cinta quede para el recuerdo. Los Goya de este año pueden estar reñidos.

Como ya hacía Raúl Arévalo en la mencionada "Tarde para la ira", Sorogoyen también convierte a Madrid en protagonista de su película, ofreciendo una versión tal vez menos sórdida pero igualmente oscura de la capital, habitualmente poco dada a estos lucimientos. Podemos encontrar en "Que Dios nos perdone" influencias del cine coreano más reciente (una de las cinematografías que más y mejores thrillers nos ha regalado en la última década) en conceptos como el tratamiento que se hace de la policía o incluso en algunos recursos estéticos (esa lluvia del desenlace).

El problema lo encontramos en un guión perezoso que se abandona demasiado al azar en la resolución de algunas situaciones, haciendo que algunos tramos resulten demasiado forzados. Como decía antes, los personajes secundarios no tienen demasiada entidad y no aportan gran cosa, pecado este especialmente sangrante en el personaje del asesino que, para mi gusto, resulta muy poco imponente para lo que pedía la trama. Otra de las cosas que no me termina de convencer es que, aunque la película está ambientada en la visita de Benedicto XVI a Madrid en el año 2011, y pese a que la iglesia tiene cierto protagonismo, no queda del todo claro si la intención del director era hacer una crítica del estamento eclesiástico o simplemente utilizarlo como un elemento accesorio dentro de la historia. El título nos hace pensar en lo primero, pero ya digo que no termina de cuajar.

Por tanto, podemos concluir diciendo que estamos ante un thriller decente pero no redondo, que queda por debajo de otras producciones recientes del mismo estilo. Pese a ello, la película funciona bastante bien y, sin duda, merece verse por las tremendas interpretaciones de Antonio de la Torre y Roberto Álamo.

Mi nota: 6