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31 de agosto de 2016

CRY HAVOC en El Heraldo de Galactus


Nuestra reseña comiquera de hoy se llama Cry Havoc, obra creada por las mentes y lápices de Simon Spurrier y Ryan Kelly para Image Comics. Si os digo que el cómic trata sobre una joven mujer-lobo lesbiana y soldado, ¿qué me decís? Sólo tenéis que visitar El Heraldo de Galactus para saber más.

Podéis leer la reseña completa en el siguiente enlace, o pinchando en la imagen:

Cry Havoc, el monstruo interior


KUBO Y LAS DOS CUERDAS MÁGICAS (Travis Knight, 2016)

Siempre pasa lo mismo. Cuando algo triunfa tiende a estandarizarse. Y esa estandarización normalmente acarrea una pérdida de frescura y, a menudo, también se quedan en el camino buena parte de las señas de identidad que lo hicieron triunfar. El cine de animación es un claro ejemplo de ello, y sólo hay que mirar las carteleras de los últimos meses para ver la multitud de producciones animadas que se han estrenado, y la mediocridad reinante en la mayoría de ellas. Y es que las películas "de dibujos" se han convertido en un auténtico filón para las taquillas, ocupando siempre las primeras posiciones en cuanto a recaudación se refiere. Por el camino se ha sacrificado buena parte de la calidad, y ya ni siquiera las vacas sagradas como Pixar se salvan (ver Buscando a Dory). 
Afortunadamente, hay alternativas. No muchas, pero las hay. 

Cualquiera que haya visto alguna de las películas de Tom Moore (aquí hablamos de La canción del mar (2014)) sabrá que hay esperanza en la animación, y que se pueden hacer películas infantiles de otra manera, mucho más educativa emocionalmente a la vez que conmovedora. También podemos encontrar esto en algunas de las obras maestras del Estudio Ghibli, en las que se suele mezclar con una especial sensibilidad temáticas adultas con la inocencia infantil. Y ahora, aunque los tráilers quieran hacernos ver lo contrario, el estudio de animación Laika (creador de Los mundos de Coraline (2009)El alucinante mundo de Norman (2012)) viene a sumarse a esta lista con su última creación, Kubo y las dos cuerdas mágicas.

Con una historia situada en el Japón antiguo, lo cual la emparenta con Ghibli, "Kubo y las dos cuerdas mágicas" es un bellísimo cuento tradicional, como los de antes. Pese a que la trama no es especialmente novedosa, representando una enésima vuelta de tuerca al clásico "viaje del héroe", es en el abrumador preciosismo estético donde la película logra que estemos gran parte del metraje con la boca abierta. Laika coge la técnica stop motion (animación fotograma a fotograma) y la eleva a los altares de la perfección, alcanzando un nivel absolutamente impresionante. Sirviéndose de la novedosa tecnología que permiten las impresoras 3D, el estudio ha sido capaz de crear una infraestructura que ha de convertirse en referencia para el futuro. Es cierto que se han utilizado efectos digitales para complementar algunas técnicas o para crear imágenes imposibles para la stop motion, pero prácticamente todo lo que aparece en pantalla ha sido creado físicamente en un despliegue sin precedentes. Todo está cuidado hasta el más mínimo detalle, y podemos quedarnos absortos una y otra vez ante una recreación tan alucinante. El diseño de personajes, decorados, objetos o cualquier cosa imaginable presta una increíble atención al detalle, y el toque exótico de la ambientación oriental le sienta de maravilla a la película, resultando irresistible para ojos curiosos. Desde luego, no es "Kubo y las dos cuerdas mágicas" una película de un único visionado, ya que es imposible que la primera vez que la veamos podamos apreciar los miles de detalles que la adornan. Para complementar la experiencia, recomiendo ver alguno de los vídeos que pueden encontrarse en internet donde se nos muestran algunos momentos del proceso de creación de la película, y que resultan casi tan fascinantes como el propio filme.

Al salir del cine, pensé que "Kubo" no era una película infantil, pero ahora creo que realmente lo es. Lo que pasa es que hemos olvidado el auténtico enfoque que ha de tener una historia para niños, perdido entre la vorágine de cintas basadas en chistes sin gracia y slapstick trillado que pueblan las pantallas. Y es que "Kubo" no trata al espectador, ya sea niño o adulto, como si fuera idiota, sino que le ofrece algo con sustancia, algo sobre lo que pensar. Cierto es que posiblemente los niños no lleguen a captar toda la riqueza de la historia y, sobre todo, de la virguería visual que supone la película, pero recomiendo a todo el mundo, grande o pequeño, que no se la pierda. Porque esto no es una película. Es una obra de arte.

Mi nota: 9

29 de agosto de 2016

CAFÉ SOCIETY (Woody Allen, 2016)

Hoy vamos a ponernos serios.

Se acusa a Woody Allen, en mi opinión con demasiada ligereza, de ser un director irregular con numerosos altibajos en sus últimas producciones, y de no hacer una película redonda desde hace más de una década. Bueno, todos convendremos en que no ha de ser sencillo para un realizador ya octogenario y con una producción tan numerosa a cuestas, mantener un nivel de máxima excelencia en todas sus películas. Es más, estoy seguro de que ni siquiera él lo pretende. Por supuesto, como pasa con los grandes, Woody Allen tiene un estilo personal irrenunciable a estas alturas, y si no comulgas con él, difícilmente podrás disfrutar de sus obras. A mí me gusta su estilo, y en casi todas sus obras reconozco ese elemento diferenciador que separa la mediocridad de la genialidad. Pese a las críticas, he de decir que no recuerdo ningún visionado desde Match Point que mereciera menos de un aprobado alto (reconozco que hay alguna que no he visto, eso sí). Irrational Man (2015), Magia a la luz de la luna (2014), Midnight in Paris (2011), Conocerás al hombre de tus sueños (2010), Si la cosa funciona (2009)...todas tenían algo aprovechable y, cada una a su manera, regalaba algún momento sublime, alguna frase magistral, alguna idea de genio. Pues bien, Café Society es tal vez el golpe sobre la mesa que algunos necesitaban para reconciliarse con el maestro.

"Café Society" es una comedia que desprende una magia especial y que termina soltando como un mazazo una tremenda carga de tristeza y melancolía, a la mejor manera de las obras más reconocidas del autor neoyorquino. Bajo mi punto de vista, Allen ha creado una obra clásica. Clásica en sus maneras de alta comedia tradicional;  clásica en su espíritu de emocionar al espectador de un modo elegante y sutil; clásica en su ambientación; clásica en cuanto a que resulta perfectamente reconocible como película de Woody Allen.
La trama coge elementos igualmente clásicos, con un triángulo amoroso cuyos vértices son un joven que busca hacer fortuna en Hollywood, su todopoderoso tío productor de cine, y la encantadora secretaria de éste. El director nos traslada junto a sus personajes a la meca del cine en plenos años 30, con una recreación portentosa de aquella época. Aunque el corazón de la película reside en la relación amorosa que se establece entre los personajes, Woody Allen aprovecha para retratar la otra cara del glamour hollywoodiense poniendo en el mismo lugar a la gente del cine, a los políticos y a las bandas mafiosas de la época. Un lugar cuyo decorado es pura moralidad de cartón piedra.

La película ofrece también guiños a anteriores obras de su director, como Poderosa Afrodita (1995) o Manhattan (1979), con la que se pueden encontrar similitudes tonales. Pero en conjunto, podríamos decir que "Café Society" es una mezcla de algunos conceptos que aparecían en las últimas películas de Allen, pero llevados a la perfección. Y podrá parecer una locura, pero me atrevería a decir que en cierto modo, el retrato que se hace de la banda criminal de la película bien puede estar influenciada por el mejor Scorsese. Cierto es que son momentos aislados, pero están ahí.

También está ahí la sempiterna pero deliciosa música de jazz con la que Woody Allen suele aliñar sus películas. En esta ocasión, no sólo aparece como mera banda sonora, sino también en los clubs de jazz por los que se mueven los personajes.
En este punto es de justicia recalcar el extraordinario trabajo de Vittorio Storaro, quien ha de llevarse buena parte del mérito de la magnífica y cuidadísima ambientación de la que hace gala "Café Society". Su fotografía consigue dotar a la película de ese pequeño extra que no tenían otras producciones de Allen.

Pocas veces encontramos en los filmes de Woody Allen interpretaciones que no estén a la altura. Aquí, una vez más, el reparto da la talla pese a las dudas que podrían suscitar los jóvenes Jesse Eisenberg y Kristen Stewart. Ambos están bien, sobre todo una Kristen Stewart que logra aquí su mejor interpretación y que transmite bastante bien los vericuetos emocionales de su personaje. A Eisenberg le vamos a perdonar en esta ocasión su ligero histrionismo, ya que claramente está interpretando a un alter ego del propio Woody Allen, y en ese sentido cumple con nota. Steve Carell está más sobrio que de costumbre, y destacables también son las apariciones de gente como Corey Stoll (al que vimos como villano en Ant-Man) o Blake Lively (vista recientemente enfrentándose a un tiburón en Infierno Azul).

En una entrevista reciente, Woody Allen ha afirmado que es capaz de seguir haciendo películas indefinidamente, lo cual me llena de regocijo. Para muchos, "Café Society" no será ni mejor ni peor que otras de las más recientes películas de Woody Allen. Y puede que en cierto sentido tengan razón. Pero yo he visto algo no fácilmente definible, algo que la eleva sobre las demás y que hace que su poso sea duradero. Tal vez no todo el mundo sea capaz de verlo, tal vez sólo unos pocos privilegiados (o chiflados, quién sabe) seamos lo suficientemente perceptivos para reconocer eso que distingue a las grandes obras y que está presente en "Café Society" para nuestro deleite: simple y pura magia.

Mi nota: 9

24 de agosto de 2016

STAR TREK: MÁS ALLÁ (Justin Lin, 2016)

Tras las más que satisfactorias entregas anteriores, nos llega la tercera película de este reinicio de la franquicia Star Trek que puso en marcha J.J. Abrams hace ya 7 años. En esta ocasión, Justin Lin es el encargado de llevar a la tripulación de la nave Enterprise "allá donde ningún hombre ha llegado anteriormente" (en realidad no). Y es que Kirk y sus pupilos viajarán a un planeta más allá de los límites de la federación donde serán objeto de una emboscada y quedarán atrapados con la Enterprise hecha añicos.

Star Trek: Más allá (Star Trek Beyond) recuerda poderosamente en su estructura a un capítulo clásico de la serie, pero alargado hasta la extenuación, eso sí. Pese a ser bastante fiel al espíritu del Star Trek de toda la vida, el desarrollo de la película termina siendo un tanto decepcionante. Se vuelve a hacer hincapié en el tono de aventuras de las anteriores entregas, pero el sentido de la épica de que hacían gala las dos películas dirigidas por J.J. Abrams es prácticamente inexistente en esta ocasión en detrimento de una acción más estándar. Creo que parte del problema viene dado por un guión demasiado simplón. Guión, por cierto, firmado a medias por Doug Jung y Simon Pegg, lo cual explica la excesiva presencia del actor británico en pantalla. Algunas de las resoluciones adoptadas me resultan francamente ridículas, incluso para una película fantástica, sobre todo en la parte final de la película.

Nos cansaremos de ver secuencias de acción en "Star Trek: Más allá", acción pretendidamente espectacular que funciona en algunos momentos pero que llega a saturar en otros. El apartado técnico es correcto, aunque también encontraremos algún que otro efecto digital que chirría en pantalla grande. También tenemos una de cal y una de arena en cuanto al diseño de los personajes nuevos, ya que encuentro muy acertado el aspecto de la guerrera alienígena interpretada por Sofia Boutella (actriz a la que pudimos ver en Kingsman (2015)) pero en cambio la caracterización del pobre Idris Elba me trae a la memoria las caretas que usaba Alfonso Arús en su mítico programa "Al ataque". Viniendo de un villano tan potente como el Khan que nos regaló Benedict Cumberbatch, el personaje de Idris Elba queda en muy mal lugar.

Del casting poco podemos decir que no se haya dicho ya. Me sigue asombrando lo bien que están elegidos todos los actores, y la estupenda dinámica que desprenden en conjunto, representando perfectamente el espíritu de la serie original. Chris Pine cada vez se parece más a William Shatner, Zachary Quinto sigue siendo un gran Spock, y Karl Urban se revela como un idóneo alivio cómico perfectamente integrado en la trama. Tal vez el que carga un poquito más es Simon Pegg, que como decía anteriormente parece haberse reservado un mayor protagonismo al ser coautor del guión. Pero en general, queda más que demostrado que el gran feeling que desprende el grupo está más que consolidado tras tres películas.
Igualmente, otro de los aspectos destacables, no ya de esta entrega sino de toda la trilogía, es la maravillosa aportación del score de Michael Giacchino. Una vez más, el genial compositor vuelve a dar con la tecla adecuada para transmitir emociones, realzando las imágenes de un modo espectacular.

Pese a lo comentado, no puede negarse que "Star Trek: Más alla" es una propuesta perfectamente válida dentro de la franquicia, y que sigue respetando el espíritu trekkie, aunque claramente acusa cierta pérdida de frescura respecto a sus precedentes. Pese a que la película apenas da tregua para el aburrimiento, lo cierto es que la acción puede llegar a saturar. Esto, unido a un guión menos trabajado de lo habitual, hace que la sensación que nos quede es la de que la película se ha hecho por mera inercia, descuidando aspectos que en las anteriores entregas eran modélicos. Entretenida, pero es la peor de las tres.

Mi nota: 5,5

18 de agosto de 2016

DEPT. OF MONSTEROLOGY en El Heraldo de Galactus


Toca reseña "heraldera", y vamos con un cómic que no estará en las listas de lo mejor del año, pero que se lee muy fácil y nos deja con ganas de más. Hablamos de Dept. of Monsterology, miniserie de aventuras y terror que sigue a dos grupos de investigación criptozoológica y paranormal. El equipo creativo formado por Gordon Rennie y P.J. Holden nos traen esta obra publicada por Renegade Arts Entertainment.

Podéis leer la reseña completa en el siguiente enlace, o pinchando en la imagen:

Dpt. of Monsterology, cazadores de monstruos


16 de agosto de 2016

AL FINAL DEL TÚNEL (Rodrigo Grande, 2016)

Con la racha que llevamos, "Dentro del Monolito" se va a convertir en un blog de anti-recomendaciones más que otra cosa. Y es que el verano de 2016 nos está ofreciendo un buen puñado de producciones plagadas de errores y fallos. Al final del túnel, thriller hispanoargentino, viene a sumarse a esta lista infame por méritos propios.

"Al final del túnel" nos cuenta la historia de Joaquín, un parapléjico que vive sólo en una casa bastante grande, en cuyo sótano se dedica a hacer apaños de electrónica. Un día recibe la visita de Berta y su hija pequeña, quienes le alquilan una habitación y se instalan en la casa. Casi por casualidad, Joaquín escuchará ruidos en la pared del sótano, y pronto se enterará de que una banda de ladrones prepara un atraco a un banco aledaño. 
Esta premisa ofrece cierto interés, ya que esconde bastantes posibilidades para crear un thriller atmosférico y lleno de tensión. Pero el director Rodrigo Grande no consigue este propósito en ningún momento. Vale que la película aguanta bastante bien su primera mitad, pero a medida que todo se va desvelando, el invento se desmorona irremediablemente, llegando al final a cotas casi de vergüenza ajena. Una vez más, nos han vendido la moto.

Lo más grave viene dado por unos cuantos detalles y giros de guión que echan por tierra cualquier intento de que la película resulte creíble. La culpa hay que echársela al propio Rodrigo Grande, ya que él mismo es el firmante de un guión que se guarda un puñado de ases en la manga de manera tramposa y rastrera. Y es que una vez más se nos intenta hacer comulgar con varios deus ex machina que arruinan la coherencia de la trama, con la aparición tramposa de elementos cuando a la película le conviene. Rodrigo Grande se ahorra la justificación de algunos actos y algunas situaciones, incurriendo en una falta de respeto al espectador. Tarjeta roja. 

En cuanto al elenco, la dupla protagonista no está del todo mal. Leonardo Sbaraglia y Clara Lago (posiblemente esta será la única vez en que la actriz sea más alta que su partenaire) no son los culpables del hundimiento de la función, aunque desde el inicio nos preguntamos el porqué del innecesario acento argentino de la actriz española. Y más cuando dentro de la banda de ladrones hay un personaje español. La otra cosa que quiero destacar es la aparición de un Federico Luppi octogenario e irreconocible, al que da penita ver. Lamentablemente, da la sensación de que esta puede ser una de sus últimas apariciones en pantalla. 

Dos apuntes finales. Lógicamente, cada uno ha de vender su producto de la mejor manera posible, pero no puedo evitar quedarme boquiabierto al leer tonterías supinas como que el director se basó en relatos de Edgar Allan Poe para crear la atmósfera de la película. Y otra cosa: tenéis mi permiso para abofetear con la mano abierta a todo el que vuelva a comparar esta película con La ventana indiscreta o cualquier otra de Hitchcock. Inadmisible.

Mi nota: 2

14 de agosto de 2016

LA LEYENDA DE TARZÁN (David Yates, 2016)

En pleno 2016, y tal vez un poco a destiempo, nos llega una nueva versión de Tarzán, el clásico personaje creado por Edgar Rice Burroughs. El director David Yates, autor de varias películas de la saga de Harry Potter, ha sido el encargado de llevar a cabo esta producción de abultado presupuesto, intentando ofrecer un producto espectacular visualmente y con toques clásicos. En ese esfuerzo, sin embargo, ha terminado quedándose un poco a medias. 

La leyenda de Tarzán empieza bastante bien, con un John Clayton III (auténtico nombre de Tarzán) establecido en la sociedad occidental y siendo invitado a viajar al Congo para visitar su antiguo hábitat, cuya riqueza está siendo expoliada mientras se esclaviza a muchas de las tribus indígenas del lugar. Tal vez esto hace que el trasfondo político y social esté mejor definido que en anteriores películas del personaje. De hecho, si toda la trama hubiera tirado por ahí, podíamos haber tenido una película notable y sorprendente; lamentablemente este es un elemento que termina quedando en segundo plano en detrimento de una trama de aventuras que, no estando mal, no sobresale respecto a otras producciones similares.

Sirviéndose de los avances en efectos especiales, el director intenta dotar a la película de un empaque visual definitorio, pero la calidad del cgi sólo logra brillar en determinados momentos, quedando en otros muchos por debajo de lo esperado para una producción de gran presupuesto. Por poner un ejemplo de ello, los gorilas generados por ordenador están bien representados visualmente, pero cuando los vemos en movimiento la cosa no está, ni de lejos, tan conseguida como en la moderna dupla de películas de El planeta de los simios. Estos detalles en la animación, unidos al excesivo uso del croma , hacen que el conjunto se resienta bastante.

Como detalles positivos, he de decir que me gusta mucho cuando presentan a Tarzán como un personaje esquivo y amenazante, casi un espíritu salvaje de los bosques con un toque a lo Nolan. ¡Y con rastas! Lamentablemente, esta versión sólo aparece en un par de ocasiones y a modo de flashback. Y podían haber aprovechado para meter algo tan icónico como un enfrentamiento entre Tarzán y un cocodrilo, por cierto.
En mi opinión, "La leyenda de Tarzán" se sostiene principalmente por el trabajo de sus actores, aunque con matices. Alexander Skarsgard (al que pudimos ver en Hidden: Terror en Kingsville (2015)) es el actor que da vida a Tarzán, y aunque da el tipo en el aspecto físico, da la sensación de que sólo tiene un registro a la hora de interpretar, por lo que su personaje queda un poco cojo. Por contra, son destacables las presencias de Margot Robbie (actualmente también en cartelera con Escuadrón Suicida), Christoph Waltz (mucho más sobrio y menos histriónico de lo habitual) y, sobre todo, un rejuvenecido Samuel L. Jackson que, pese a interpretar a un personaje que no pega demasiado en la historia, nos ofrece los mejores momentos. De hecho, hay algún tramo en que la película parece querer convertirse en una buddy movie, y nos ofrece alguna secuencia en la que la pareja Skarsgard-Jackson parecen los Riggs y Murtaugh de Arma Letal.

En conclusión, "La leyenda de Tarzán" nos da un entretenimiento válido para los tiempos que corren pero podía haber sido mucho más. Su impostada épica de blockbuster, el exceso de cgi y croma, y unas cuantas situaciones demasiado forzadas e inverosímiles terminan lastrando un poco el espíritu de aventuras de la cinta y dejándola, como podemos ver en multitud de películas actuales, en una cosa entretenida pero intrascendente. Siendo una película con la que comparte muchos elementos, me quedo con la reciente El libro de la selva.

Mi nota: 5


11 de agosto de 2016

IN THE DEEP (Johannes Roberts, 2016)

Los amantes del cine, y en particular los seguidores del cine de terror, estamos acostumbrados a ver carátulas de películas en las que se utiliza el nombre del/los productor/es como reclamo principal, por encima del propio director o del reparto. Esta práctica, aceptada como mera medida publicitaria, suele utilizarse en producciones de medio pelo que, generalmente, acaban escondiendo productos de segunda fila. Pero pocas veces habremos visto lo que sucede durante los títulos de crédito iniciales de In the deep, y es que el último nombre en aparecer no es el del director, sino el del productor ejecutivo, en este caso el ínclito Alexandre Aja. Mala señal.

Aún con la resaca de la reciente Infierno azul, nos topamos con una nueva producción en la que los tiburones tienen un papel protagonista. La cinta que nos ocupa es la segunda película que el director Johannes Roberts estrena en 2016 tras El otro lado de la puerta. "In the deep" nos cuenta cómo dos hermanas que están de vacaciones en México deciden aventurarse a una inmersión en mar abierto con la intención de ver tiburones. La particularidad es que se sumergerán dentro de una jaula de hierro, donde teóricamente deberían estar a salvo de los ataques de los escualos. Como adivinaréis, las cosas se tuercen y el cable que sujeta la jaula se rompe, dejando a las dos mozas en una situación muy delicada a 50 metros de profundidad.

Decíamos en nuestra opinión de la citada "Infierno azul" que no conseguía alcanzar las suficientes cotas de tensión que requería una película de estas características. Tres cuartos de lo mismo le sucede a "In the deep", aunque creo que el espectador puede tener mejores razones para salir satisfecho. Una vez más, tenemos un inicio prometedor y realmente angustiante en el que podemos llegar a sufrir al ponernos en la piel de las dos protagonistas. La situación que plantea la película puede llegar a ser más creíble que la odisea sufrida por el personaje de Blake Lively en la cinta de Jaume Collet-Serra, lo cual ayuda a que el espectador pueda pasarlo mal. Y es que una cosa es ser perseguido por un escualo en la superficie del mar, y otra estar a merced de esos animales bajo el agua. Muy bajo el agua. Esa es la gran baza que juega el filme de Roberts, pero que lamentablemente sólo sabe sacarle partido a medias. Y es que las posibilidades que ofrece tal coyuntura no son muchas, por lo que el desarrollo de la trama puede resultar un poco repetitivo en la segunda mitad de la película.

Al estar rodada bajo el agua, la imagen puede resultar un tanto oscura y la acción difícil de seguir por momentos, aunque en general se desenvuelve de manera correcta. Encuentro un poco alargado el metraje, lo que da como resultado un bajonazo de ritmo en algunos momentos que hace que perdamos el interés gradualmente. Por fortuna, el desenlace (a pesar de ser un pelín tramposo) está bien llevado y hace que la cinta se recupere un poco y que no nos quedemos con mal sabor de boca.

Protagonizan la cinta Claire Holt y la ex-ídolo de adolescentes Mandy Moore. Las chicas no lo hacen mal, aunque no es fácil apreciar sus aptitudes interpretativas con tanta oscuridad y con el casco que llevan puesto. También encontramos en un pequeño papel al veterano Matthew Modine, muy de moda en la actualidad por la serie Stranger Things. Por cierto, que nadie se asuste al ver en los créditos iniciales el nombre de Santiago Segura, ya que se trata de un joven actor de ascendencia colombiana que no tiene nada que ver con el que todos conocemos.

En definitiva, "In the deep" nos ofrece la oportunidad de pasar un buen/mal rato pero no termina de explotar todas las posibilidades con las que cuenta, dejando un poco a medias nuestras expectativas de volver a ver una gran película de terror acuático. Eso sí, estamos ante una cinta no recomendada especialmente para sufridores de hidrofobia, claustrofobia o selacofobia (toma palabro).

Mi nota: 5


8 de agosto de 2016

ESCUADRÓN SUICIDA (David Ayer, 2016)

Tras unos días convulsos en los que se ha dicho de todo sobre Escuadrón Suicida (y poco bueno), por fin llegó el día de su estreno y podemos juzgar por nosotros mismos, cosa que recomiendo a todo el mundo en lugar de dejarse llevar por tendencias u "opiniones influyentes". Antes de meterme con la película en sí, he de decir que hasta la pasada semana (en la que DC ha publicado el número 1 de Suicide Squad Rebirth) nunca había leído un sólo cómic de este grupo tan particular, así que poco puedo hablar sobre la historia de los personajes.

La película comienza con la presentación, uno por uno, de los que serán miembros del grupo. Esta presentación, aunque necesaria para el público general, se me antoja demasiado larga e inútil en muchos casos, ya que hay unos cuantos personajes cuya descripción apenas es testimonial. Ya desde aquí notaremos quiénes serán los que tengan más peso y relevancia en la trama, que no serán otros que Deadshot y Harley Quinn. Ambos son los auténticos protagonistas de la función, uno por el caché de Will Smith y la otra por el gran tirón que tiene la novia del Joker en los cómics. Dicho esto, podemos decir que "Escuadrón Suicida" es una película poco novedosa en lo que respecta al cine de superhéroes, ya que su estructura es muy similar a las de otras producciones de supergrupos, aunque lógicamente se aprovecha la condición de villanos de los personajes. En este sentido, se nos ofrece un tono algo macarra y desvergonzado (muy lejos de los niveles de Deadpool, eso sí) que emparenta la cinta con Guardianes de la galaxia antes que con Los Vengadores, aunque varios escalones por debajo de éstas.

El guión ofrece pocas sorpresas, cualquiera que conozca mínimamente la intención de Warner al coger estos personajes podrá hacerse una idea de por dónde irán los tiros. La trama es simplona, y utiliza al desaprovechado personaje de La Encantadora para crear una amenaza random como excusa para que todos hagan piña frente al enemigo. Da la impresión de que el género superheroico no termina de encontrar un villano suficientemente interesante, lo cual empieza a ser un problema de peso en las franquicias de superhombres.
Supongo que la gente que penalizó a Batman v Superman por su montaje aullará indignada cuando sean testigos del atroz uso de la tijera de que hace gala "Escuadrón Suicida". Esto queda patente en la excesiva esquematización de la mayoría de personajes, en las intermitentes y a menudo innecesarias apariciones del Joker, y sobre todo en la inexplicada aparición de Slipknot, personaje que de repente sale de la nada para cumplir un papel absurdo.
Otra de las pegas que podemos achacarle a la película, y que en mi opinión es un mal común dentro de gran parte del cine de acción actual, es la manía de mostrar las secuencias de pelea de un modo videoclipero, con los típicos planos cortos que se suceden de manera tan vertiginosa como atropellada y que impiden seguir la acción correctamente.

A pesar de contar con un tono ciertamente humorístico (aunque algo simplón), visualmente la película es bastante oscura. Creo que, aunque los protagonistas no dejan de ser villanos, hubiera sido un acierto dotar a la imagen de un tono mucho más luminoso. Además, se introduce un componente dramático absurdo que sólo tiene la finalidad de hacernos ver que los malos no son tan malos, y sobre todo que Will Smith no puede interpretar a un asesino sin escrúpulos. Concesiones a la estrella.

Técnicamente hablando, tal vez la oscuridad de que hace gala la película sirve para camuflar unos efectos especiales mediocres, bastante inferiores en calidad a lo que estamos acostumbrados a ver últimamente. Hay momentos en que el CGI nos recuerda a los abominables efectos que en su tiempo pudimos sufrir en cosas como El Rey Escorpión. Otro punto discutible es la saturación de temas musicales emblemáticos en múltiples escenas, intentando imitar lo que se hizo en la mencionada "Guardianes de la Galaxia" pero fracasando estrepitosamente y resultando un recurso cutre y pésimamente empleado.

A pesar de todos estos problemas, no puedo negar que la película me entretuvo durante sus dos horas de metraje y que sus personajes me resultaron bastante frescos, aunque dudo que aguanten bien una secuela. Lo mejor nos lo dan un Will Smith del que no esperaba gran cosa pero que desprende mucha más presencia que sus compañeros y, sobre todo, una Margot Robbie que es el alma de la película. Su Harley Quinn llena la pantalla con su físico y su carisma, derrochando sensualidad y locura por igual, y siendo sin duda merecedora de un futuro spin-off. Por contra, el insulso Jared Leto le roba toda la gracia a su Joker, convirtiéndose en una triste sombra de anteriores encarnaciones del personaje. Por cierto, el doblaje de este Joker es de juzgado de guardia. Del resto, destaca una imponente Viola Davis y unos solventes Joel Kinnaman y Jai Courtney.

Poco más que contar. Estamos ante una cinta plagada de errores pero suficientemente entretenida que juega correctamente la baza de sus personajes principales y cuyo humor sólo funciona a ratos. "Escuadrón Suicida" es como la serie B, o más bien C, del cine de superhéroes. Tal vez cumple como divertimento intrascendente, pero no deja de ser cutre, simplona y mala.

Mi nota: 3


4 de agosto de 2016

TURNCOAT en El Heraldo de Galactus


Ojo, porque hoy en El Heraldo de Galactus hablaré de uno de los cómics que más me han sorprendido últimamente: Turncoat, miniserie de Boom! Studios guionizada por Alex Paknadel y dibujada por Artyom Trakhanov (sin duda, uno de los equipos creativos de más complicada pronunciación). Estamos ante un cómic puramente noir, con la particularidad de desarrollarse en un momento en el que una raza alienígena ha abandonado la Tierra tras tenerla sometida durante varios años. He de decir que me ha parecido una de las propuestas más fascinantes del presente curso comiquero (el número 4, que cierra la historia, salió a mitad de Junio), por lo que espero que esta reseña sirva para darla a conocer.

Podéis leer la reseña completa en el siguiente enlace, o pinchando en la imagen:

Turncoat, una negra distopía



2 de agosto de 2016

LA CARTA 44 Vol. 3 (Charles Soule, Alberto Jiménez Alburquerque, Norma Editorial)


La tentación es grande, pero voy a mantener la tradición de este blog de no soltar spoilers, por lo que prefiero no contar nada de la trama de este tercer volúmen de La Carta 44. Lo que sí diré es que se ha liado una MUY GORDA.

Tras el pequeño bajón que en mi opinión supuso el volúmen anterior, Charles Soule y Alberto Jiménez Alburquerque vuelven a dar lo mejor de sí mismos en esta continuación. Visto en retrospectiva, podríamos considerar el volúmen 2 como un arco de transición respecto a la gran evolución que experimenta la trama en este tercer tomo. Lo que queda patente es que el guión de Soule abandona definitivamente el cariñoso homenaje a la ciencia-ficción clásica que supuso el inicio de la serie para convertir la obra en un auténtico folletín de los de toda la vida, pero aumentado al cubo. Leyendo esto, podríais pensar que el cómic ha dejado de interesarme, pero nada más lejos de la realidad. "La Carta 44" es, posiblemente, uno de los cómics más adictivos que pueden leerse a día de hoy, gracias a sus loquísimas tramas y a su falta de miramientos a la hora de contar cosas.


Y es que los guiones son una constante montaña rusa de acontecimientos, a cada cual más exagerado, donde Soule se supera número a número. En mi opinión, un cómic que no se corta a la hora de poner en boca de la canciller alemana palabras MUY políticamente incorrectas, o que directamente no tiene problemas en borrar del mapa regiones enteras del planeta, a la fuerza tiene que ser bueno. Además, parece que el guionista empieza a dominar como nadie el arte del cliffhanger, haciendo que consumamos las páginas de este tomo con avidez. Resulta admirable cómo la serie consigue un ritmo endiablado a pesar de contar con multitud de texto en sus páginas, sin duda en este sentido resulta un cómic ejemplar.

La estructura sigue la habitual ramificación entre la trama política, cada vez más global, y lo que sucede en el cinturón de asteroides con los astronautas de la "Clarke". Todo ello presentado por el característico estilo de dibujo de Alberto Jiménez Alburquerque, al que empiezo a cogerle el gustillo. Cierto es que puede parecer un trazo irregular y casi caricaturesco por momentos, pero el madrileño se maneja bastante bien para ofrecer un dibujo plenamente funcional y muy dinámico. Además, se luce en las escenas más espectaculares, ya sea para enseñar estructuras alienígenas o para meternos en el fragor de una batalla militar en la Tierra.


Creo que este tercer volúmen, que lleva el nombre de Materia Oscura, es la auténtica confirmación de una de las series más puramente adictivas que vais a leer. Soule y Alburquerque se han dejado de preliminares y han pasado a la acción, y yo quiero más. ¡Mucho más!

Mi nota: 9

Relacionado: La Carta 44 Vol. 1
Relacionado: La Carta 44 Vol. 2