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29 de diciembre de 2015

EL DESAFÍO (Robert Zemeckis, 2015)

En 2008, el galardonado documental Man on wire nos dio a conocer la hazaña de Philippe Petit, un funambulista que se hizo famoso por colocar un cable entre las torres gemelas de Nueva York y pasear por él. Ahora, el ya veterano director Robert Zemeckis recrea la misma historia en El desafío (The walk) respetando muchos de los parámetros que ya marcaba el mencionado documental.

La película nos presenta al personaje de Petit desde sus inicios, siempre interesado en las artes escénicas y finalmente dedicado a caminar por delgados cables a variadas alturas. Es de agradecer que se trate la figura de Petit como un hombre de gran ego y capaz de cualquier cosa por conseguir lo que quiere. Aún así no me cabe duda de que el director ha dulcificado bastante el comportamiento del personaje, pero al menos no se le presenta como el típico héroe inmaculado. 

Para no aburrir al espectador, Zemeckis plantea el desarrollo del film como si fuera una película de atracos. La preparación del "golpe" es lo que anima el ritmo y consigue que nos mantegamos atentos hasta que llega su ejecución, aunque he de decir que toda esta parte terminó haciéndose un poco larga para mí. El desenlace es la auténtica razón de existir de "El desafío" y lo que hace que merezca la pena la entrada. Esos últimos minutos en los que el protagonista deambula por el cable en el punto más alto de las torres gemelas resultan tan emocionantes como peligrosos. Peligrosos porque, gracias al 3D, la sensación de vértigo puede ser grande para algunas personas, pero sin duda esta escena es lo mejor de la película. En mi caso, pude verla en 3D pero en una sala bastante pequeña y con una pantalla poco más grande que las que podemos encontrar en muchos pubs. Esto hace que el efecto disminuya, pero aún así reconozco que al principio impresiona.

Joseph Gordon-Levitt clava su personaje, dotándole de una personalidad tan marcada como su acento francés. La excusa para que los personajes hablen en inglés me parece un tanto ridícula ("hay que practicar para cuando estemos en América") pero ya sabemos que lo de mezclar idiomas no es muy del gusto del estadounidense medio. El resto del reparto está formado por rostros poco conocidos que en general cumplen bastante bien en su papel de comparsas. Hay que destacar a Ben Kingsley como mentor del protagonista, dando muestra una vez más de su gran presencia actoral.

Para contar una historia que yo creía que no daba para un largometraje, lo cierto es que Robert Zemeckis logra que pasemos un rato entretenido con las peripecias de este grupo de locos. Y, sobre todo, hay que ver "El desafío" en pantalla grande y, si es posible, en 3D, porque sus minutos finales constituyen toda una experiencia. 

Mi nota: 6

28 de diciembre de 2015

MACBETH (Justin Kurzel, 2015)

En pleno 2015, el director Justin Kurzel nos trae la adaptación de una de las obras más conocidas del bardo inglés William Shakespeare, Macbeth. Y lo hace con una producción que alterna el clasicismo de los maravillosos versos de esta tragedia con el uso en determinados momentos de las nuevas tecnologías para brindarnos unas secuencias espectaculares.

Afortunadamente, Kurzel ha huido de extravagantes tendencias como adaptar la historia a la época actual para mostrarse todo lo respetuoso que puede con la obra. Este Macbeth es eminentemente visual y puramente teatral. La tremenda plasticidad de las imágenes se apoya en unos parajes naturales majestuosos a los que el director de fotografía Adam Arkapaw (responsable de la fotografía de la temporada 1 de True Detective) logra dotar de un aire fantasmagórico que se adapta perfectamente a la historia. Pese al gran provecho de los decorados (tanto exteriores como interiores), el director sitúa la cámara muy cerca de los actores para capturar todos los matices de sus espléndidas declamaciones de los versos de Shakespeare. El diseño de vestuario también es magnífico y cuidado hasta el más mínimo detalle. Con todo esto tenemos algunos de los momentos más poderosos que hemos podido ver en este año.

Tal vez el problema venga con el ritmo de la película. Aunque empieza por todo lo alto, con unas secuencias de batalla a cámara superlenta de una belleza incuestionable, es cierto que el ritmo decae en varias ocasiones. No digo que esto le venga mal a una producción de este tipo, pero advierto que no estamos ante una película de digestión sencilla sino más bien de esas para degustar lentamente.

Todo el reparto está perfecto, comenzando por un imperial Michael Fassbender y una hipnótica y retorcida Marion Cotillard y terminando por secundarios con gran empaque como Paddy Considine, David Thewliss (al que vimos recientemente en Regresión) o Sean Harris (el villano de Misión Imposible: Nación Secreta). Lo cierto es que todos están espléndidos y no desentonan a la hora de recitar los versos de "Macbeth".

En definitiva, no puedo más que recomendar esta nueva versión de "Macbeth" que aporta grandes momentos, grandes interpretaciones y una historia y un texto para deleitar a los amantes de la literatura.

Mi nota: 8

26 de diciembre de 2015

CAZADOR DE SONRISAS ( Agustín Ferrer - Grafito Editorial)


Cazador de sonrisas es una obra creada íntegramente por Agustín Ferrer y que nos cuenta el día a día de Herbert F. Dunne, un dentista que trabaja en un tranquilo pueblo americano en plenos años 60, y que oculta un lado perverso que no tardaremos en descubrir.


Si hay algo que destaca en este cómic es la perfecta recreación gráfica del momento en que se ambienta la obra, alcanzando el dibujo un gran nivel de detalle y un alto realismo. El personal estilo de Agustín Ferrer resulta una delicia visualmente y componen uno de los grandes atractivos de este cómic. Los suaves colores pastel transmiten un cierto sentimiento de añoranza, tal vez por una época más feliz o tal vez por una mentalidad más inocente, en claro contraste con la oscuridad que se esconde tras la idílica fachada de los personajes.

El cómic posee un ritmo pausado que es necesario para una historia casi costumbrista, pero lejos de resultar aburrida, su lectura es muy absorbente y esa dicotomía entre la aparente normalidad en la vida de los personajes y la sordidez de algunos momentos constituye el gran reclamo de la historia que se nos propone. Tal vez, una vez que todas las cartas están sobre la mesa, puede intuirse el desenlace de la historia, pero no por ello deja de ser impactante en cierta medida al tiempo que invita a reflexionar.


La pequeña editorial Grafito, de la que ya reseñamos la divertida obra Chorizos, atraco a la española, apuesta por autores españoles y pequeñas historias como ésta que resulta francamente interesante tanto en el apartado visual como en su guión. Podéis encontrar la más que recomendable "Cazador de sonrisas" tanto en papel como en digital en la web de Grafito Editorial.

Mi nota: 7

22 de diciembre de 2015

STAR WARS EPISODIO VII: EL DESPERTAR DE LA FUERZA (J.J.Abrams, 2015)

Reconozco que, aunque me encanta la ciencia ficción, mi interés por la saga de Star Wars no alcanza ni de lejos el fanatismo que desde siempre ha arrastrado dicha serie de películas. Como la mayoría de mis coetáneos, ví la trilogía original de niño y me encantó. Volví a verla en cines cuando se reestrenó pero no soy de revisiones constantes. También acudí a ver la segunda trilogía, tal vez con más expectativas de las que tengo ahora, y me dejó bastante indiferente. Por eso, no sabía muy bien qué esperar de esta nueva entrega, y el tremendo hype que ha despertado en todo el mundo no lo era tanto para mí.

Sin embargo, puedo decir que Star Wars: el despertar de la Fuerza supone el auténtico regreso al espíritu original de este universo tan especial. Y es que J.J. Abrams ha optado por ofrecer al espectador justo lo que quería. Obviando todos los errores de la trilogía de los 2000, Abrams consigue retomar muchos de los elementos que convirtieron a "Star Wars" en un clásico. La trama huye de engranajes complicados para facilitar la entrada a la película a la gente más joven que no vio la trilogía original en su momento. Los personajes clásicos también vuelven, evidentemente mucho más envejecidos, pero, lejos de ser una presencia testimonial, se convierten en una parte crucial de la historia. Y, lo más importante, los personajes nuevos tienen carisma y entidad propia, e incluso los secundarios ayudan a que todo sea un magnífico entretenimiento. Está claro que J.J. Abrams no quería que se repitiera el temido "efecto Jar Jar Binks".
El ritmo de la película me parece sensacional, y una vez más se basa en las películas originales para repetir un esquema que ya entonces marcó un estilo y que casi 40 años después sigue funcionando como un reloj. Vale que el trasfondo está demasiado esquematizado y muy poco desarrollado, pero señores, esto es cine de evasión, no un documental político. Además, ya habrá tiempo en las sucesivas secuelas para ampliar este aspecto.

Técnicamente, pocos peros se pueden poner a una producción tan visualmente espectacular. La utilización de muchas maquetas y animatronics nos remiten a las películas antiguas, siendo el mayor logro esa vistosa mezcla de robot y balón de fútbol llamado BB-8 que se convierte en el robaplanos por excelencia de la película y que, aunque parezca un efecto digital, no lo es. Las localizaciones también tienen un encanto particular que se perdía totalmente en los abusivos cromas de la anterior trilogía. Paradójicamente, lo peor de los efectos especiales es todo aquello que está recreado digitalmente, comenzando por ese líder supremo que desentona totalmente con el resto de personajes. 
  
Inexplicablemente, están arreciando las críticas hacia el score de John Williams, críticas que no comparto en absoluto. En mi opinión, la partitura acompaña perfectamente a la acción en todo momento y es perfectamente reconocible como una obra de su legendario compositor. Cuando la música ha de ser divertida y funcional, lo es, y cuando se requiere un tono épico las notas se elevan para ofrecerlo. 

Pero sí que hay un par de puntos negativos destacables. El principal lo encuentro en los villanos, y en particular en ese Kylo Ren que sólo funciona hasta que se quita el casco y vemos que detrás de él se esconde un pardillo con cara de bobotonto que produce justo el efecto contrario al que debería. Para mí, Adam Driver es un tremendo error de casting o, al menos, de caracterización. De la misma manera, el Líder Supremo, personaje enteramente creado por ordenador, no termina de funcionar ya que su diseño parece demasiado convencional. Creo que falta mucha entidad por ese lado. 
Por otra parte, el guión también regala alguna que otra sobrada con la que hemos de comulgar, aunque tratándose de una película de este tipo tampoco molesta en exceso. 

Para los más veteranos, resulta emocionante volver a ver a los actores de la trilogía original interpretando nuevamente a los personajes que les dieron fama. Personalmente, no me esperaba que Harrison Ford tuviera tanto protagonismo, lo cual es una agradable sorpresa y toda una declaración de intenciones por parte del director. Ford y, en menor medida, Carrie Fisher están perfectos en sus papeles, pero tal vez sean los nuevos actores los que más brillan. La pareja Daisy Ridley-John Boyega supone un contrapunto perfecto para los actores más veteranos, consiguiendo aportar un brío y una frescura envidiables. No sólo consiguen crear unos personajes que son puro Star Wars, sino que nos dejan con muchas ganas de saber cómo evolucionarán en las películas posteriores. Tal vez Oscar Isaac quede un poco deslucido dado su poco protagonismo, aunque tiene pinta de que su presencia será importante en el futuro.

Bajo mi punto de vista, J.J. Abrams firma su mejor película y por fin consigue el punto justo entre homenajear a una saga desde el más puro cariño e interesar con una historia nueva que abre muchas posibilidades. Y sobre todo, creo que los niños de ahora por fin pueden disfrutar de algo similar a lo que vivimos nosotros con el nacimiento de la franquicia. Esta si que es una nueva esperanza para una nueva generación.

Mi nota: 8

21 de diciembre de 2015

EL FIN DE LA TELEVISIÓN EN GENBLOG.NET


Acabamos de publicar una nueva entrada en nuestra web amiga Genblog.net. Esta vez se trata de una breve reflexión sobre cómo las nuevas tecnologías están cambiando el modelo tradicional de la televisión tal y como lo conocíamos hasta ahora. 

Podéis leer el artículo completo aquí: El fin de la televisión.

14 de diciembre de 2015

VERSUS II: ENCUENTROS EN LA TERCERA FASE (Steven Spielberg, 1977)

Volvemos a nuestra sección Versus, en la que el Monolito enfrenta su opinión con la de un amigo invitado. En esta ocasión repite colaboración Gabriel Santiago (@gsantiagoc en Twitter) para hablar de un clasicazo del señor Spielberg, Encuentros en la Tercera Fase (Close Encounters of the Third Kind). Si alguien se anima a colaborar, podéis proponer una película contactándonos a través de nuestra página de Facebook o vía Twitter.


ENCUENTROS EN LA TERCERA FASE (por Gabriel Santiago)


Cuenta mi madre que teniendo yo 5 años paseábamos por Madrid y en Callao decidió que iríamos al cine. Es el primer recuerdo cinematográfico que tengo en mi mente, ver Encuentros en la Tercera Fase. Como comprenderán los recuerdos de esa sesión fueron disipándose en mi mente; hasta que la volví a ver varios años después, y parece que todo volvió a su lugar en mi cerebro; desde ese día mi relación con esta película se convirtió en especial y probablemente para toda la vida.

Dicho esto comprenderán que me es dificil ser objetivo al hablar de ella, añadiendo que es hecha por uno de mis directores fetiche. Pero estamos aquí para hablar de ella, a ver qué sale.

Si hay dos palabras con que puedo definir a esta pelicula son ingenua y romántica (en este momento se que querrás revisar si te has equivocado de análisis, no tranquilo seguimos hablando de una película de extraterrestres).

Ingenua, porque trata un tema que normalmente se asocia a la maldad que viene del cielo y quiere destruirnos, influenciados de manera permanente por la histeria colectiva generada por una narración malintencionada y genial de Orson Welles; una posible llegada de seres de otro planeta no podía generar otra cosa que nuestra destrucción y, en el mejor de los casos, nuestra invasión (ya quisiéramos); "Encuentros…" es una película casi infantil, sin ningún tipo de maldad, de hecho no hay ningún personaje en el que pueda recaer la condición del villano de la historia (solo un militar un poco cabezota, pero no cuenta); todos son buenos, todos se ponen de acuerdo por un mismo fin, los científicos son los que comandan la operación y para colmo, dejan que un francés los comande (¿puede haber algo más naif?) y desde luego nuestros visitantes también son buenos y bondadosos, se toman el trabajo de venir hasta aquí, a saber a cuántos años luz de distancia, para que aprendamos sobre su vida muy superior y darnos un aventón y con tour turístico incluido.

Romántica, porque es obvio que está hecha por una persona que no solo le gusta el tema sino que se lo cree; Steven Spielberg admite que en ese entonces el cree en el fenómeno OVNI y hace la película desde el deseo que ocurra; ahora dice que es un "business men" y que ya no espera que haya nada más allá de nosotros (pues a mi me molaba más el joven Steven).

La pelicula puede pecar de cierta falta de ritmo y sinceramente los comportamientos de ciertos personajes son muy forzados para que quepan en la historia, pero tiene escenas que ya han quedado para siempre en la memoria de cualquier amante del cine de ciencia ficción; además de tener la música de un genio como John Williams y la fotografía impecable de Vilmos Zsigmond.

Sería injusto decir que ha envejecido mal porque es lo que ocurre con las películas viejas con efectos especiales de maquetas...que se le ve el cartón (nunca mejor dicho); pero qué quieren que les diga, para mi tiene algo casi hipnótico; cada vez que la veo espero con ansias que suban el "Devil´s Tower" y que comience ese "primer día de escuela" como bien dice uno de los científicos al tratar de descifrar que nos quieren decir con esas 5 notas maravillosas, que estoy seguro que todos conocen pero que no todos asocien con la película.

Ya les dije, me cuesta hablar de una película que no solo está dentro de mi mente, sino de mi corazón...quizás porque como le pasa a Claude Lacombe (el jéfe francés interpretado por el reconocido director François Truffaut) yo también envidio a Roy Neary.


ENCUENTROS EN LA TERCERA FASE (por Dentro del Monolito)


Si no recuerdo mal, Encuentros en la tercera fase fue la primera película que alquilamos para estrenar nuestro primer vídeo VHS allá por 1980. Siendo yo muy niño apenas recuerdo nada de ese primer visionado pero sin duda algo quedaría grabado en mi subconsciente. Es por ello que supongo que la película de Steven Spielberg es una de las grandes culpables de mi afición a los temas ufológicos.

Tras muchos años sin verla resulta curioso recuperarla ahora, casi 40 años después de su estreno. El arrollador éxito de Tiburón (1975) hizo que Columbia Pictures hipotecara su futuro en las manos del joven Spielberg, otorgándole un amplio presupuesto y accediendo a todas las peticiones del director. Por fortuna acertaron, ya que la película se convirtió en otro taquillazo rotundo que confirmó a Spielberg como uno de los directores más rentables y solventes. Y eso que "Encuentros en la tercera fase" se estrenó el mismo año que La guerra de las galaxias (1977), logrando ambas revolucionar la ciencia ficción que se conocía hasta entonces. Pero mientras George Lucas abrazó el lado más fantástico del género, Spielberg perseguía contar historias lo más realistas posible, y de hecho introduce en la película un par de casos supuestamente auténticos (los aviones que desaparecieron y la escena de los controladores aéreos).

Vista hoy, "Encuentros en la tercera fase" no me parece una obra maestra pues presenta unos cuantos problemas de ritmo y da la sensación de tener un par de "tijeretazos" de más. Sin embargo, si la ponemos en su contexto temporal, entiendo el tremendo impacto de la película. Visualmente queda anticuada en nuestros tiempos, pero en su época el despliegue de efectos especiales debió ser brutal para los espectadores. Además, todos los efectos buscan realzar el "sentido de la maravilla" que Spielberg buscó en muchas de sus películas, y que aquí funcionan en tanto que convierten a los adultos que vemos en pantalla en auténticos niños que se quedan embobados ante una visión portentosa.
Hay un detalle que me llama mucho la atención y que no suele mencionarse cuando se habla de esta película. Steven Spielberg instauró en muchas de sus obras más conocidas el tema de la unidad familiar como algo primordial. Sin embargo, aquí somo testigos de cómo la familia del protagonista se va descomponiendo hasta que se rompe definitivamente sin remedio. Me resulta muy curioso ese cambio tan radical respecto a sus otras producciones.

Varias cosas me siguen gustando mucho tras esta revisión. La secuencia en la que "ellos" se llevan al niño me parece magnífica, y el propio Spielberg trasladó mucho de ella al guión de Poltergeist (1982). Por supuesto, el espectacular desenlace sigue siendo lo que queda en las retinas, aunque la aparición de los extraterrestres queda algo deslucida viéndola actualmente. La banda sonora de John Williams sigue impresionando, y las cinco notas musicales con que hombres y aliens se comunican quedarán para el recuerdo. Eso sí, al final del todo Williams introduce subrepticiamente las notas de When you wish upon a star que, en mi opinión, no pegan ni con cola.
Por otra parte, hay que destacar la intensa interpretación de Richard Dreyfuss, que refleja muy bien la bizarra obsesión de lo que debe ser un contactado OVNI.

Sea como sea, "Encuentros en la tercera fase" es un verdadero clásico cuya influencia en miles de películas posteriores queda fuera de toda duda. Sin resultarme totalmente redonda, considero su visionado obligatorio, así que tanto si no la habéis visto (no sé si quedará alguien) como si hace mucho tiempo que no lo hacéis, ahora es un momento tan bueno como cualquier otro para disfrutarla.

Mi nota: 7,5




10 de diciembre de 2015

KRAMPUS, MALDITA NAVIDAD (Michael Dougherty, 2015)

Una familia se prepara para celebrar la Navidad recibiendo a un grupo de familiares. El niño pequeño es humillado cuando sus primas leen durante la cena, y delante de todo el mundo, su carta a Santa Claus. La rabieta del niño le llevará a renegar de la Navidad, hecho que desencadenará fuerzas oscuras.

El cine, a lo largo de su historia, nos ha dado miles de ejemplos de historias con una premisa muy interesante pero mal desarrolladas. Si nos centramos en el género fantástico o de terror, el porcentaje todavía es mayor. Pues bien, Krampus, Maldita navidad viene a sumarse a esa interminable lista.

La idea tras esta producción, si bien no es muy original, sí que me parece bastante atractiva. La intención de introducir un elemento fantástico oscuro que aporte un toque de terror a una historia típica de navidad puede funcionar muy bien si se tienen las ideas claras. El mayor ejemplo de esto, y uno de los referentes de esta "Krampus", es Gremlins (1984), la obra maestra de Joe Dante.

El caso es que la película tiene un arranque prometedor, con unos títulos de crédito iniciales muy divertidos y gamberros que parecen anticipar algo que luego no se produce. El problema con "Krampus" es que, en mi opinión, no se ha tenido claro a quién iba dirigida la película. Y el resultado se queda en terreno de nadie. Creo que es una película que puede asustar a un público infantil, pero que sin duda dejará totalmente insatisfecho al público adulto.  Y es una pena, porque el propio director Michael Dougherty es el creador de Truco o trato (Trick'r Treat, 2007), película que compartía espíritu con "Krampus" pero que poseía un tono perverso mucho más marcado que la convertía en un producto más redondo.
El inicio es bueno, pero enseguida aparecen valles en el ritmo y, cuando llega la acción, todo se desmadra de manera absurda. Yo pensaba que iba a ver una película con monstruo, pero cuando empiezan a aparecer los diferentes "acólitos", te das cuenta de que la cosa se les va de las manos a los responsables. Para rematar, todas las escenas de acción están muy mal rodadas, y entre la oscuridad y el montaje rápido, apenas se ve nada.

Poco que decir del reparto, donde destacan los cada vez más prolíficos Adam Scott y Allison Tolman, aunque el rostro más conocido es el de la siempre correcta Toni Collette. Lo cierto es que casi todos los personajes resultan antipáticos, con lo que estás esperando que el Krampus acabe con ellos lo antes posible.

En fin, lo que prometía ser una divertida gamberrada con toques siniestros, finalmente se ha quedado en muy poquita cosa. Una pena.

Mi nota: 2

7 de diciembre de 2015

EL PLANETA DE LOS SIMIOS Vol. 2 (Daryl Gregory, Carlos Magno - Aleta)


Quién me iba a decir a mi que iba a estar tan enganchado a un universo que nunca me llamó la atención hasta que en el dueto formado por El origen del planeta de los simios (2012) y El amanecer del planeta de los simios (2014) logró cambiar mi percepción de "las películas de los monos". Por tanto, fueron estas dos magníficas producciones modernas las que hicieron que me interesara por el universo simiesco contado en viñetas, aunque con cierta cautela. Y se podría decir que, como ya hicieran las películas, los cómics también han conseguido sorprenderme enormemente.

Aleta nos trae el segundo volúmen que retoma la historia justo donde lo dejó el anterior. Si en ese primer tomo nos encontrábamos con un producto muy entretenido y sorprendentemente adulto, la continuación no sólo no defrauda, sino que en mi opinión sitúa el nivel un escalón más arriba. Lo que se nos ofrece es justo lo que prometía el tremendo cliffhanger con que concluía el volumen 1. El conflicto ha estallado, y las repercusiones son tan impredecibles como cruentas. El enfrentamiento entre simios y humanos es irreversible y, ahora más que nunca, las posturas de ambos parecen totalmente irreconciliables.


El ritmo del tebeo es una de sus mejores bazas, la trama avanza sin tregua y resulta tan entretenida que su lectura llega a ser adictiva. El guión de Daryl Gregory consigue que hasta en los momentos más pausados tengamos una sensación de tensión por lo que puede venir después. Y esa sensación es la que subyace siempre en las buenas historias bélicas, la impresión de algo que es inevitable pero al mismo tiempo impredecible. 
Tal vez no supe verlo en el primer volúmen, pero aquí es evidente la intención del guionista de utilizar el universo de "el planeta de los simios" para criticar una situación sociopolítica que bien podría extrapolarse a la realidad actual. Temas tan candentes como el terrorismo, la manipulación política y la obcecación de los gobernantes sumada al borreguismo de las masas, están cada vez más presentes en las páginas de este cómic.

El dibujo de Carlos Magno sigue la misma línea de excelencia que ya tenían los primeros números, con un nivel de detalle muy trabajado y minucioso, y un diseño de personajes magnífico. Me sigue asombrando lo bien que está dibujado el vestuario de los distintos personajes, siendo un auténtico festín visual por lo variado e imaginativo. También es una delicia ver a un montón de simios en una viñeta y fijarnos en las diferencias (ya sea de raza o simplemente de vestuario) entre ellos, haciendo a cada uno de los personajes reconocibles por sí mismos. Las escenas de batalla son espectaculares, y están perfectamente acompañadas por un gran uso del color.


Si consideramos la buena ciencia-ficción como aquella que utiliza recursos fantásticos o imaginativos para reflejar una realidad y hacernos reflexionar sobre ella, no cabe duda de que El planeta de los simios de Gregory y Magno es muy buena ciencia-ficción.
Mi recomendación es que no lo dejéis pasar. Aleta, ¡queremos más!

Mi nota: 9

Relacionado: El planeta de los simios vol. 1

5 de diciembre de 2015

EL PUENTE DE LOS ESPÍAS (Steven Spielberg, 2015)

En los años de la guerra fría, al abogado James Donovan se le asigna la defensa de un espía soviético capturado en Estados Unidos. Pese a la pantomima que resulta el juicio, Donovan se empeña en aplicar todos los recursos posibles para defender a su cliente. Cuando todo parece haber concluido, la captura de un soldado americano en Berlín complicará la situación.

El puente de los espías supone el retorno a la dirección de uno de los grandes, Steven Spielberg. Aquí, el director toma un hecho real para recrear con maestría una época tan convulsa como llena de secretismo. Aunque la trama versa sobre los mecanismos de los servicios de espionaje, en realidad no estamos ante una película de espías, sino más bien ante un drama con un pequeño componente de thriller. Spielberg se muestra más sobrio que de costumbre, en una película de mucho diálogo y poca acción con regusto a un cine clásico. Pese a ello, "El puente de los espías" logra interesar sin resultar aburrida, aunque está claro que deberemos permanecer atentos a la trama en todo momento.

Lo mejor de la película es su cuidada ambientación, y es que la veteranía y experiencia de Spielberg se hacen notar sobremanera en este sentido. Todo el aspecto visual está sumamente cuidado para trasladarnos a esos primeros años 60 tan diferentes en Estados Unidos y Berlín. El ritmo de la película puede resultar algo lento, pero es el ritmo que la historia pide y necesita, así que no hay ninguna pega por esa parte.
Lo que sí podemos reprochar es la visión un tanto simplista de la realidad, y muy partidista a la hora de mostrar los comportamientos de los servicios de inteligencia americanos en contrapartida con los rusos y alemanes. Lo de siempre, los americanos son los buenos y el resto son muy malos. Especialmente sonrojante resulta la secuencia final, pero sabemos que Spielberg es bastante dado a estos momentos patrióticos.

Tom Hanks está francamente bien como protagonista, creando un personaje creíble y convincente. El poco conocido actor británico Mark Rylance da una gran réplica en su papel del espía capturado Rudolf Abel, y su parecido físico con el personaje real resulta asombroso. Entre la pléyade de actores secundarios, siempre es un gusto ver rostros como los del veterano Alan Alda.
Sorprende ver el nombre de Joel y Ethan Coen firmando el guión, ya que éste se aleja del estilo habitual de los hermanos en favor de una historia mucho más limpia y menos estrambótica. Por otra parte, la estupenda partitura creada por Thomas Newman también apuesta por el clasicismo al tiempo que puede resultar reconocible como música para una película de Spielberg.

Si obviamos la parte de "americanada", lo cierto es que "El puente de los espías" se revela como una película para disfrutar calmadamente, saboreando muchos de sus detalles y agradeciendo su clasicismo y falta de aspavientos. La historia es interesante, las actuaciones son buenas y la dirección de Spielberg es, como dice uno de los personajes de la película, la de un "hombre firme".

Mi nota: 7

1 de diciembre de 2015

AMENAZA EN LA SOMBRA (Nicolas Roeg, 1973)

Tras sufrir la traumática pérdida de su hija pequeña, el arquitecto John Baxter y su mujer Laura viajarán a Venecia para trabajar en la restauración de una iglesia. Allí se toparán con dos extrañas mujeres que aseguran poder contactar con la niña a la vez que avisan al matrimonio de un inminente peligro.

Los mecanismos del suspense, como los de cualquier género, son delicados y evolucionan con el paso del tiempo. Amenaza en la sombra (Don't look now) es una producción muy deudora de su época, un tiempo en que la construcción del suspense tenía otras formas, otro ritmo y otro sabor. Por eso, hay que contextualizar este tipo de películas a la hora de valorarlas.

El potente arranque nos agarra con fuerza y logra transmitirnos una alta dosis de inquietud y mal rollo. Pero en seguida la película cambia el paso, con un ritmo más lento y más extraño, con el que no es fácil conectar. En general, encuentro que "Amenaza en la sombra" es irregular en su desarrollo pero es innegable que posee unas cuantas secuencias que nos pillan por sorpresa tanto por su contenido como por la manera en que están rodadas. Son esos momentos los que quedarán en nuestra memoria y nos permitirán recordar a esta película como una buena muestra de los pasos que hay que seguir a la hora de rodar una cinta de suspense.

Como decía, hay algunas cosas que lastran el resultado final e impiden que la propuesta sea redonda. Ese ritmo inconstante hace que desconectemos durante las escenas menos trascendentes. La música, compuesta por Pino Donaggio, funciona sólo a ratos, habiendo momentos en que no termina de empastar bien con las imágenes, otorgándoles un raro efecto que chirría un poco.
Por contra, me gusta mucho cómo el director Nicolas Roeg retrata la ciudad de Venecia, que se convierte en un personaje más en la trama. Aquí vemos una ciudad sucia, medio ruinosa, llena de rincones oscuros y callejones siniestros, vamos, en las antípodas de la imagen idílica y ampulosa a la que estamos acostumbrados. Además, el tono surrealista y casi onírico de algunas secuencias me parece sublime y las acerca a un estilo más propio del giallo.
Y por supuesto, está el impactante y bizarro final. Como dato friki, el genial guionista de cómics Alan Moore contó el final de "Amenaza en la sombra" en boca de un personaje en el número 20 USA de La Cosa del pantano, justo para enfatizar un momento importante dentro del mismo cómic.

La pareja protagonista está interpretada por dos grandes como Donald Sutherland y Julie Christie. Ambos se muestran convincentes en sus papeles, y una vez más queda demostrada la solvencia de Sutherland en productos de atmósferas extrañas en los cuales su particular rostro encaja al dedillo. La larga escena de sexo que ambos comparten fue muy polémica en su momento debido a su gran realismo, lo que llevó a mucha gente a pensar que el coito era real, circunstancia esta negada en varias ocasiones por los propios actores.
Destacable también es la presencia de las dos inquietantes mujeres psíquicas, perfectamente interpretadas por Hilary Mason y Clelia Matania.

Nicolas Roeg firma su película más destacable con "Amenaza en la sombra", logrando imprimir un estilo propio que a la postre resultó bastante influyente para gente como el mismísmo David Lynch. No cabe duda de que, pese a sus defectos, la película posee una atmósfera muy especial y que sabe vertebrarse en torno a unos cuantos momentos en los que el director da toda una lección de cómo rodar para transmitir un auténtico suspense. Sinceramente tenía intención de ponerle una nota más baja, pero tras un par de días sus imágenes siguen en mi cabeza, así que...

Mi nota: 7