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29 de marzo de 2015

EL EXORCISTA III (William Peter Blatty, 1990)

El Teniente William Kinderman investiga una serie de asesinatos que parecen estar relacionados con el famoso asesino Géminis que aterrorizó a la sociedad años atrás. La investigación le llevará a una institución psiquiátrica donde unos trágicos hechos del pasado acosarán a Kinderman.

Más de 15 años después del estreno de El Exorcista (1973) llega esta tercera parte que, afortunadamente, ignora totalmente lo que contaba El Exorcista II: El hereje (1977), para erigirse en auténtica secuela de la original. William Peter Blatty, escritor de la novela que lo inició todo y guionista de la primera película, toma aquí las riendas del proyecto para hacer las veces de director. "El Exorcista III" adapta otra novela del propio Blatty llamada "Legión" (de hecho la película se debería haber llamado así, pero los productores exigieron que el título fuera explícitamente uno más de la saga El Exorcista).

Es curiosa esta saga, pues todo el mundo la relaciona automáticamente con el cine de terror, pero sin embargo se puede decir que sólo la primera película se adscribe genuinamente al género, ya que la segunda tenía muy poquito terror y esta tercera es un thriller policíaco en toda regla. La trama nos lleva de la mano del teniente Kinderman (personaje que aparecía en la primera película interpretado por Lee J. Cobb), que empieza a ver cierta relación entre los asesinatos que está investigando con algunos hechos que sucedieron 15 años atrás durante el exorcismo de la pequeña Regan.
A pesar de los nexos de unión que hay entre esta película y la original, estamos ante una historia totalmente distinta y que tiene un gran aroma de novela negra. Los diálogos me han sorprendido sobremanera, algunos de ellos me parecen sublimes y demuestran el buen hacer como novelista de William Peter Blatty. Hay que destacar las deliciosas conversaciones entre Kinderman y el Padre Dyer al principio del film, y por supuesto el cara a cara entre el teniente y el presunto asesino Géminis, donde los diálogos alcanzan una intensidad inusitada.

A pesar de ser una historia eminentemente detectivesca, el guión incorpora elementos terroríficos que están bastante bien integrados dentro de una atmósfera muy bien construida, y que llegan a sorprender incluso en la actualidad. Eso sí, hay algún que otro pequeño efectismo que en mi opinión sobra. Lo más polémico fue la inclusión de una escena de exorcismo que estuvo impuesta por los productores del film, y que hace cambiar el final respecto a la novela. Tal vez en ese final la película se va un poco de madre, pero me parece un pequeño precio a pagar tras haber disfrutado de una hora y media muy compensada y bastante entretenida.

George C. Scott (el recordado protagonista de Al final de la escalera (1980)) es aquí el protagonista absoluto, y realiza un trabajo formidable dotando a su personaje de un gran porte y presencia. Me resulta del todo chocante ver que estuvo nominado a los Razzies de ese año como peor actor ¡por esta película!
Junto a él, cabe destacar las interpretaciones de Ed Flanders (no confundir con el vecinito de Homer Simpson) como el Padre Dyer, Brad Douriff (famoso por poner voz a Chucky, el muñeco diabólico) haciendo de asesino endemoniado con una intensidad tremenda, y Jason Miller retomando su papel de Padre Karras (no diré en qué manera para no soltar spoilers).

En definitiva, estamos ante una dignísima secuela directa de la película original que tiene personalidad propia y que le devuelve a la saga todo el interés que la segunda parte había tirado a la basura. Muy entretenida, muy original, y muy recomendable.

Mi nota: 7,5

25 de marzo de 2015

EL EXORCISTA II: EL HEREJE (John Boorman, 1977)

El Padre Philip Lamont es asignado para investigar la muerte del Padre Merrin que acaeció años atrás. Para ello llegará hasta Regan, la niña a la que Merrin practicaba un exorcismo cuando murió. Usando métodos científicos, ambos llegarán a conocer la verdadera naturaleza de los hechos que sucedieron.

Tenemos aquí una horrorosa secuela totalmente indigna del clásico de William Friedkin. "El exorcista II: el hereje" es una película inconexa que se aparta totalmente del original para contarnos una historia muy diferente.

Curiosamente, el director John Boorman aceptó dirigir esta secuela tras negarse a hacerse cargo de la película original por considerar que se iba a torturar a una niña pequeña. Tal vez esto explica el enfoque radicalmente distinto que tiene "El exorcista II" ante su predecesora. Lo cierto es que la película no empieza mal, y se nos plantea un concepto bastante original al introducir un elemento científico como la "máquina de sincronización" que nos regala la mejor secuencia del film en la parte inicial (claro está que hay que entrar en el juego, ya que la credibilidad que ofrece la máquina como aparato científico es nula). Pese a este buen arranque, la cosa va degenerando en un extraño batiburrillo que mezcla hipnosis, telepatía, chamanes africanos, langostas y posesiones demoníacas.
Pese al gran impacto de la película original, Boorman optó sorprendentemente por alejarse del terror para esta secuela. Estamos más bien ante un thriller sin mucho suspense, y el terror tan sólo asoma en el desenlace, en el que la cinta recupera algo de brío. Pero hasta llegar ahí hemos de aguantar una hora y media de aburrida historia que ni siquiera está bien contada, aportando más confusión que luz.

Ni siquiera las actuaciones son salvables, pues el veterano Richard Burton hace una interpretación por momentos demasiado exagerada, y la crecidita (en todos los sentidos) Linda Blair demuestra que sólo sabe actuar cuando está poseída. Tremendo. La aparición de James Earl Jones es casi testimonial, y a Max Von Sydow le vemos esporádicamente en secuencias de flashback, aportando datos del pasado de su personaje o reinterpretando alguna escena de la película original. Me hizo gracia encontrar el cameo de Ned Beatty, recordado por todos como Otis, el patoso ayudante de Lex Luthor en las dos primeras películas de Superman.

Sólo recomendada para completistas incautos.

Mi nota: 2

19 de marzo de 2015

EL EXORCISTA (William Friedkin, 1973)

El miedo es algo subjetivo, una sensación totalmente personal que arraiga en nuestro interior para después ser exteriorizada de diferentes maneras. Lo que a un individuo le causa espanto, puede ser motivo de burla para otro. Esto es perfectamente extrapolable al cine de terror, pero aún así casi todas las listas de "la película más terrorífica de todos los tiempos" están encabezadas por "El exorcista". Personalmente, he de decir que no es ni de lejos la película que más miedo me ha hecho sentir, pero creo que para opinar objetivamente hay que ver las cosas con perspectiva y ubicarlas en su contexto temporal.

La generación que se había acostumbrado a las películas de monstruos de los años dorados de la Hammer o que sufría en sus carnes el suspense de Alfred Hitchcock no tenía muchos referentes para afrontar el aterrador realismo del que hacía gala la película de William Friedkin. Tan sólo se podría hablar de algo parecido con el estreno en 1968 de La semilla del diablo, aunque la también maldita película de Roman Polanski ahondaba más en el aspecto psicológico que en un terror más visceral. Basándose en la exitosa novela de William Petter Blatty (tambien creador del guión para la película, aunque siempre bajo la estrecha supervisión de Friedkin), "El exorcista" se proponía sacudir las plateas mostrando un horror que fuera más creíble que todo lo que se había hecho hasta ese momento.

"El exorcista" empieza con un magnífico prólogo en Irak, donde el Padre Merrin participa en unas excavaciones en las que se encuentra la extraña figura de un antiguo dios. A raíz de ese hallazgo, una serie de raras visiones parecen presagiar algo malo. Ya aquí se empieza a dibujar el tema principal de la película, que es la eterna lucha entre el bien y el mal.
Tras este prólogo, cambiamos de escenario con un portentoso zoom que nos lleva desde una panorámica de la ciudad hasta la vivienda donde vive la pequeña Regan con su madre, y donde discurrirá en su mayor parte la trama. El uso del zoom se repetirá en unas cuantas ocasiones, y me resulta muy llamativo cómo lo utiliza Friedkin, dando testimonio de un modo de rodar que lamentablemente apenas vemos hoy día.
Hacía bastante tiempo desde la última vez que vi la película, y no recordaba todo el tiempo que dedica el director a una presentación de personajes que me parece modélica y que se extiende durante casi la primera mitad del film. Toda esta parte sirve como trampolín para dar impulso a una segunda hora intensísima donde se suceden las secuencias de posesión y exorcismos que resultan a cada cual más impactante.
Aunque hayan podido perder un poco de impacto con los años, todas esas escenas en la habitación de Regan siguen conservando un poder sugestivo fuera de toda duda. Por cierto que, aunque toda la fase de la posesión resulta aterradora, no menos aguntiosos son los momentos en que la niña es sometida a diversas pruebas médicas. Desde luego, estas imágenes (que no se vieron en la versión original, pues se añadieron en el montaje que se estrenó en el año 2000) no son aptas para hipocondríacos.

Hablemos del elenco de actores que participó en la película. William Friedkin quedó encandilado con Linda Blair desde que la vio, y lo cierto es que el resultado le dio la razón. La joven actriz da todo un recital transmitiendo a la perfección todos los estados por los que va pasando su personaje. Lástima que, como veremos más adelante, su capacidad actoral pareció desvanecerse al hacerse mayor.
El hasta entonces escritor (llegó a ganar un Pulitzer) Jason Miller debutó aquí como actor dando vida al Padre Karras. La composición que hace Miller de un sacerdote torturado en plena crisis de fe me parece de un nivel excepcional, otorgando a su personaje matices más propios de un actor consagrado que de un novato.
Max Von Sydow aporta una gran presencia y, aunque está poco tiempo en pantalla, su personaje es realmente el centro sobre el que gira toda la trama.
Por último, Ellen Burstyn también borda su papel de madre atormentada por la "enfermedad" de su hija y se convierte en otro de los puntales del film. Burstyn fue nominada al Oscar a mejor actriz principal, mientras que Jason Miller y Linda Blair recibieron nominaciones a mejor intérprete secundario.

Dick Smith y un joven Rick Baker fueron los encargados de todos los efectos visuales y de maquillaje, realizando un trabajo memorable. Todos recordaréis la paulatina transformación de la niña y su aspecto que se ha convertido en todo un icono del cine, pero menos mencionado es el maquillaje de envejecimiento que se aplicó a Max Von Sydow y que resulta tan natural que mucha gente no repararía en que era maquillaje. La increíble escena de levitación también supone una cumbre en cuestión de efectos especiales para la época.

Mención aparte para unos cuidadísimos efectos de sonido por los que Robert Knudson y Christopher Newman ganaron el Oscar en esa categoría. La responsable de la voz de Regan cuando estaba poseída fue la actriz Mercedes McCambridge, cuya bronquitis crónica le hacía poseedora de un tono de voz muy peculiar.
Friedkin también dio en el clavo, y de qué manera, eligiendo "Tubular Bells" de Mike Oldfield como tema principal de la película. Ni que decir tiene que quedó como uno de los temas más famosos de la historia del cine.

Los continuos avatares de la filmación, con todo tipo de infortunios que retrasaron mucho su producción, la famosa leyenda negra de muertes de gente que trabajaba en la película (leyenda totalmente real, por otra parte), los constantes encontronazos entre el director y el escritor de la novela, la propia fama de tirano de Friedkin ganada a pulso durante el rodaje; todo esto creó la gran carga de malditismo que acarrea la película, e involuntariamente contribuyó a crear una atmósfera perfecta para un film de terror. Vista hoy, a más de 40 años de su estreno, podríamos achacarle que algunos efectos han quedado algo obsoletos, que hay algún golpe de efecto innecesario, y que tal vez su mayor incoveniente sea que muestra demasiado en lugar de sugerir. Pero a pesar de estos detalles, creo que a grandes rasgos sigue cumpliendo el objetivo con que fue creada, y que su valor sigue vigente. Imprescindible.

Mi agradecimiento a José Luis Palacios y a la gente de Artistic Metropol por hacer posible la proyección en pantalla grande.

Mi nota: 8,5

15 de marzo de 2015

KINGSMAN (Matthew Vaughn, 2015)

Un conglomerado ultrasecreto de espías organiza unas pruebas de reclutamiento para sustituir a su último agente muerto en combate. Mientras, un excéntrico multimillonario trama un plan para combatir la superpoblación mundial.

Debo de ser un poco rarito, ya que no dejo de ver en todas partes críticas de "Kingsman" poniéndola por las nubes, cuando a mí me ha parecido una película de lo más normal que no destaca sobre otras producciones. Confieso que no he visto las dos primeras películas del director Matthew Vaughn, Layer Cake (2004) y Stardust (2007), pero del resto de su filmografía Kick-Ass (2010) no me dijo gran cosa y considero que X-Men:Primera Generación (2011) está bastante bien pero queda por debajo de la continuación que dirigió Bryan Singer y que ya reseñé aquí.

Al igual que "Kick-Ass", esta "Kingsman" está basada en un cómic de Mark Millar, y nos presenta una especie de parodia-homenaje a las películas de espías de toda la vida, siendo el principal referente el inmortal James Bond. A ver, la película no es horrorosa pero desde luego no es la cumbre del cine de acción como asegura más de uno. La trama nos mete en situación desde el principio, con un ritmo trepidante que se mantiene a buen nivel durante todo el minutaje aunque hay algún que otro momento de bajón. Pese a ser una película de acción, no hay tantas secuencias como pudiera parecer, lo que resta bastante de interés a la cinta. Además, los toques de humor pretenden ser políticamente incorrectos, pero sólo funcionan a medias.
Lo mejor son esas secuencias de pelea, donde el director muestra lo que mejor sabe hacer y nos regala unas cuantas imágenes muy poderosas. Destaca la ya famosa escena de la iglesia, auténtica coreografía milimetrada que queda como una nueva referencia a la hora de rodar cine de acción.

Sorprende ver a Colin Firth como héroe de acción protagonizando él mismo las escenas de acción. Pese a estar acostumbrado a otro tipo de producciones, y a tener 54 años cumplidos, el actor inglés se mueve con una soltura asombrosa en las escenas de lucha y demuestra su versatilidad. Sin duda es lo mejor de la película a nivel actoral junto a la disparatada creación de Samuel L. Jackson como el villano de la función. El joven Taron Egerton, que por cierto tiene un parecido increíble con Cristiano Ronaldo, queda eclipsado ante el carisma de veteranos como Firth, Jackson, Mark Strong o Michael Caine.

Si has visto "Kick-Ass" puedes hacerte una idea de cómo es "Kingsman". Película divertida para disfrutar cuando no tengas nada mejor que hacer, pero que, salvo alguna secuencia de acción, no quedará en tu memoria. No pasa nada si la ves, pero tampoco si no lo haces.

Mi nota: 5

11 de marzo de 2015

CARROÑERO (Ricardo Vilbor, Vicente Montalbá - Ediciones La Cúpula)


La salsa de la vida está en cosas pequeñas, como ir un día a una tienda de cómics y quedar deslumbrado por la portada de un pequeño tomo. Te lo compras, te lo lees y te encuentras en un estado de plena satisfacción por haber descubierto una pequeña joya sólo para tí.

"Carroñero" es un tebeo que te va cautivando desde su aparente sencillez pero que va calando poco a poco y termina impregnándote con su fascinante crudeza. La trama no puede ser más sencilla, y nos presenta a Khanis Fhou, un guerrero que antaño fue conocido y temido en todo el reino de Tarsis, pero que cayó en desgracia y ahora deambula robando y emborrachándose en cuanto tiene ocasión. Tras cometer un robo, es capturado por casualidad y se ve inmerso en el corazón de una guerra que no le incumbe.


El valenciano Ricardo Vilbor enmarca su guión en un reino medieval que nos recuerda inevitablemente a la saga Canción de hielo y fuego, pero al eliminar cualquier tipo de glamour nos sumerge aún más si cabe en la mugre y la turbiedad de esa época que lo que hacía la obra de George R.R. Martin. El primer título que se barajó para esta obra era Derrotado, y eso nos da la clave sobre el tema principal que trata esta novela gráfica. Aquí bajamos al barro del campo de batalla, donde los hombres combaten con miedo y sin esperanza en medio de un gran caos, y saben que su destino es poco menos que irremediable. Los gobernantes son despiadados y la pobreza inunda al hombre de a pie. El protagonista es un hombre con pocos escrúpulos, que fue aplastado en su momento por esos mismos gobernantes a los que antaño sirvió, y que ahora se encuentra en primera línea de batalla sin comerlo ni beberlo. El egoísmo y el instinto de supervivencia parecen ser sus únicas motivaciones para seguir vivo, y eso le hace ser totalmente impredecible.

Es este un cómic de lectura absorbente, de esos que cada página se lee en un santiamén y que, antes de que te des cuenta, has llegado a su desenlace. Se lee muy fácil, pero ello no quiere decir que no tenga segundas lecturas. Todo lo contrario. El guionista consigue plantear situaciones que crean un claro paralelismo con la época de crisis que estamos atravesando actualmente. Las muchas flechas que vemos volar en "Carroñero" apuntan certeramente a los gobiernos, a las religiones, y a la sumisión con que se aceptan los preceptos de ambos. Pero esto no resta un ápice de entretenimiento a la lectura, sino que le añade una profundidad que a menudo muchos autores prefieren evitar.


El encargado del dibujo es Vicente Montalbá, que nos sorprende con un trazo muy al estilo de obras underground y con toques de cartoon que, pese a que a priori pueda parecer lo contrario, le va como un guante a la historia. El blanco y negro me parece muy acertado, y le aporta un toque extra de suciedad tanto a los personajes como a los decorados. Montalbá no se anda con chiquitas a la hora de mostrar violencia, algo que encuentro totalmente necesario en una obra como esta. Es cierto que algunas viñetas de batalla pueden resultar un tanto confusas, pero creo que ésto puede ser algo hecho a drede para mostrar el caos que reinaría en una situación así en la vida real. El artista realiza un trabajo maravilloso a la hora de recrear las diferentes vestimentas y el armamento de todos los personajes, poniendo en ello un gran mimo y alcanzando un nivel de detalle muy minucioso. Y sobre todo destaca la creación del personaje de Khanis Fhou, una especie de Conan venido a menos al que Montalbá ha logrado convertir en un bárbaro salvaje pero con un tono crepuscular que le aporta un necesario toque de humanidad.
Por cierto, no sé si es casualidad o es intencionado (apuesto por lo segundo), pero el rey y su acompañante están dibujados de modo que tienen un gran parecido con... bueno, mejor que lo descubráis por vosotros mismos porque me resulta un guiño muy gracioso.

En fin, que en estos tiempos es un auténtico gustazo que haya cosas que le pillen a uno desprevenido y que le dejen tan satisfecho. Vaya pues mi total recomendación de este "Carroñero" que, ya desde el mismo título, ha resultado ser un tesoro oculto dispuesto a que lo descubramos.

Mi nota: 9

7 de marzo de 2015

THE VOICES (Marjane Satrapi, 2014)

Jerry, un amable pero introvertido trabajador de una fábrica, conoce a una chica en las oficinas de la que queda prendado. Pronto le comunicará la noticia a sus compañeros de hogar, un perro y un gato que le aconsejarán sobre lo que debe hacer. 

"The Voices" es una simpática comedia negra de terror que nos vuelve a demostrar que, aunque no lo parezca, hay un actor escondido en Ryan Reynolds. Tras convencernos en un papel dramático en la magnífica The Captive (2014), aquí Reynolds lo borda encarnando a un personaje en apariencia apocado que oye cómo sus mascotas le hablan. El propio actor es el que interpreta de manera bastante graciosa y convincente las distintas voces de los animales con los que se comunica.

Al estar contada en su mayoría en tono de humor negro, sorprende cuando se nos muestra la auténtica realidad del protagonista y las condiciones reales en las que vive. Estas visiones dantescas me parecen lo mejor de la película por cómo chocan con lo colorido y desenfadado del resto del metraje.

En el reparto encontramos rostros mayormente femeninos. Se asoman las guapas Gemma Arterton y Anna Kendrick, que solventan sus papeles aportando frescura a la película. También podemos ver a la veterana Jackie Weaver. Extraña ver en la dirección a la iraní Marjane Satrapi, autora de películas con alta carga social como Pollo con ciruelas (2011) o la cinta de animación Persépolis (2007). Pese a la gran diferencia de temática y tono con estas obras, la directora cumple con corrección en un registro tan diferente.

La película, sin ser una obra maestra, cuenta con un ritmo ligero, buenas interpretaciones y un guión que busca darle una pequeña vuelta de tuerca a una historia mil veces contada. Por cierto, no os perdáis los divertidos créditos finales. Curiosa.

Mi nota: 6,5

2 de marzo de 2015

EL FRANCOTIRADOR (Clint Eastwood, 2014)

Última película del incombustible Clint Eastwood tras la reciente Jersey Boys (2014) y, en mi opinión, bastante inferior. "El francotirador" es otro biopic, esta vez sobre la vida del soldado norteamericano Chris Kyle, que se ganó los respetos del ejército estadounidense por su increíble puntería en el puesto de francotirador y su gran labor en combate.

A priori la película parece interesante y tiene una buena historia que contar, pero para mi gusto Eastwood no ha tenido en esta ocasión buen pulso a la hora de contar la trama. La narrativa se me antoja un tanto inconexa, y el ritmo de la película adolece de ser bastante irregular, teniendo importantes valles de aburrimiento. El intercalar continuamente las incursiones del protagonista en tierra enemiga con su vida familiar no me termina de funcionar, tal vez si se hubiera puesto más atención en uno de los dos aspectos por encima del otro la cosa habría ido mejor a la hora de atrapar al espectador. Además hay algún personaje totalmente desaprovechado como el del hermano del protagonista, del que se esperaría mucha más importancia pero que en un momento dado desaparece para no volver a asomarse más.
Técnicamente no está mal, pero no aporta nada nuevo y queda por debajo de otras producciones bélicas modernas.

Se ha acusado a esta película de ser mera propaganda para promover el "ardor patriótico" entre los jóvenes estadounidenses e instigar el odio contra todo lo que huela a islámico. No se puede negar que algo de eso hay, ya que los buenos son muy buenos y los malos son muy malos, y es cierto que alguna escena resulta sonrojante en ese aspecto. Pero también es verdad que la película no es demasiado benevolente con su protagonista, al que no se le pinta como el típico héroe intachable, sino más bien como un tipo con un desequilibrio que se acentúa con el paso de los años. También quiero ver una crítica del director a la formación militar en toda la parte de la instrucción de los soldados. Por tanto, la película tiene un marcado sentido contradictorio.

El omnipresente Bradley Cooper hace un trabajo sobrio, habiendo ganado mucho peso y calcando el aspecto del Chris Kyle de la vida real. También consigue transmitir esa bipolaridad entre lucidez y obcecamiento que configura la personalidad del personaje. En el papel de la sufrida esposa de Kyle encontramos a una poco reconocible Sienna Miller. El resto del reparto está conformado por caras poco conocidas.

Nada más que decir, es una película con la que no llegué a conectar y en mi opinión una de las más flojas de Clint Eastwood en los últimos años.

Mi nota: 4