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20 de octubre de 2014

LA ISLA MÍNIMA (Alberto Rodríguez, 2014)

Pues sí amigos del monolito, aunque parezca mentira volvemos a comentar una película española. Pero no os acostumbréis.

"La isla mínima" es la historia de la investigación, por parte de una pareja de detectives de homicidios, de la desaparición de dos muchachas en las marismas de un pueblo del sur de España. Ambientada en el año 1980, la película comienza con unos asombrosos planos cenitales de las marismas del Guadalquivir, dignos de un gran documental. Vistos desde el cielo con esa nitidez, resulta sorprendente la semejanza de alguna de estas imágenes con un cerebro humano. Supongo que el director Alberto Rodriguez aprovecha esta coyuntura para resaltar esa analogía.

La película resulta notable en casi todos los aspectos. El desarrollo de la trama resulta atractiva para el espectador, con un ritmo bastante bueno durante todo el metraje que hace que no nos aburramos en ningún momento. La ambientación está muy cuidada, huyendo de tópicos chuscos para recrear el convulso inicio de esos años 80. De hecho hay momentos en que parece que estamos en algún lugar del sur profundo de los Estados Unidos, y las marismas casi se convierten en húmedos cenagales de los que parece que fuera a emerger un cocodrilo en cualquier momento. Es en esos momentos en los que la fotografía destaca, donde la película demuestra un nivel técnico impresionante, comparable a la de producciones americanas de alto presupuesto. Chapeau por el equipo técnico.
Raúl Arévalo y, sobre todo, un inmenso Javier Gutierrez, hacen un formidable trabajo interpretando a dos personajes casi opuestos pero con una extraña química entre ellos. El guión no es nada que no hayamos visto anteriormente, pero funciona bastante bien en las manos del director. A medida que avanza la investigación se va escarbando en el pasado de los policías, sobre todo en el personaje de Javier Gutierrez que es el que más secretos esconde. Cuando acaba la película, tenemos la impresión de haber presenciado un thriller modélico que mira cara a cara y sin achicarse a grandes películas de género americanas.

Sin embargo, hay algo que chirría. En mi opinión, se nutre excesivamente de fuentes bien conocidas. Mucha gente ha citado la serie "True Detective" como evidente inspiración, y hay mucho de cierto en ello. La pareja protagonista, la ambientación y hasta el propio apartado técnico demuestra que se han mirado los capítulos de dicha serie con bastante atención. Hasta el cartel de la película nos trae la serie a la memoria. Pero para mí hay otra referencia aún más importante, y es la coreana Memories of Murder (2003). "La isla mínima" recuerda mucho a la película de Bong Joon-Ho, tanto en concepto como en trama y personajes. Hay algunos momentos demasiado parecidos. Me parece bien que el cine español intente alejarse de la imagen algo rancia y poco moderna que suele proyectar, pero creo que hay otras maneras de buscar una identidad propia que hacer algo tan parecido a otras cosas. Bueno, al menos se intenta copiar a obras de una reconocida calidad.

Pese a ello, creo que merece verse ya que está bastante por encima del promedio de calidad en el cine patrio.

Mi nota: 6,5

MAGICAL GIRL (Carlos Vermut, 2014)

Vaya sorpresón me he llevado con esta película, de la que no sabía nada hasta el día de su estreno. Desconocía totalmente a su director Carlos Vermut, no había oído que había ganado los premios a mejor película y mejor director en el festival de cine de San Sebastián (aunque este sea un dato poco fiable conociendo cómo funcionan los festivales) y, por supuesto, no sabía nada de la trama.
Tras leer por casualidad sobre su estreno en una revista, decidimos asistir a uno de los pocos cines que la proyectan para ver qué nos encontrábamos. Y creo que acertamos de pleno.

"Magical Girl" es una película de historias cruzadas con varias tramas personales que terminan encontrándose irremediablemente. El comienzo es simple: una niña de 12 años es diagnosticada de una grave enfermedad, y su padre intenta cumplir uno de sus sueños regalándole un vestido de un personaje de dibujos japoneses. El problema es que sólo existe un vestido a la venta, y debido a su exclusividad su precio es prohibitivo.
A partir de esta premisa, Carlos Vermut compone un oscuro puzzle que visita los rincones más negros del alma humana. Y lo hace apoyándose en tres puntales: un ritmo lento que llega a ser contemplativo, un tono dramático pero con sutiles toques de un humor negrísimo, y una magnífica dirección de actores. Todo ello emparenta a la película con cinematografías como las asiáticas, muy ajenas a lo que estamos acostumbrados a ver en el cine español estandarizado. Y es que estamos ante un film realmente atípico dentro de la industria nacional, tanto por lo que se cuenta como por la manera de contarlo. Es cierto que se requiere cierto nivel de atención, sobre todo al principio, pero si permanecemos atentos se nos recompensa. Durante la primera mitad la narración se sale de lo convencional, con saltos temporales y cambios de un personaje a otro sin que aparentemente haya relación alguna. En la segunda mitad y el desenlace todo confluye y se vuelve más lineal.
Abundan los planos fijos y los silencios, pero dotados de un cierto magnetismo. La fotografía de la película tiene la virtud de convertir lugares comunes y cotidianos en algo nuevo, surtido de una extraña belleza. Otra de las grandes virtudes que tiene este film es su manera de sugerir, siendo más importante a veces aquello que no se muestra que lo que vemos en pantalla.
Se le puede reprochar que las motivaciones de los personajes son muy discutibles, y que se cuenta demasiado poco del pasado de todos ellos dejando mucho a la imaginación del espectador (esto último no es malo, es más, yo lo agradezco). También hay una pequeña crítica al momento de crisis actual que, en mi opinión, no aporta nada y sobra.

Los actores están muy bien, sobresaliendo sobre todos un mastodóntico José Sacristan, que pese a su avanzada edad sigue manteniendo una presencia en pantalla poderosísima. El tramo final de la película debería quedar como uno de los grandes hitos del actor. Bárbara Lennie y Luis Bermejo completan el trío protagonista. Ambos hacen un buen trabajo, pero en mi opinión están un escalón por debajo de Sacristán.

Hay que advertir de todos modos que no es una película para todos los públicos, pues exige más atención y paciencia de lo habitual, su ritmo es bastante lento y la trama toca temas complicados. Pero mi consejo es que intentéis verla con la mente abierta, y sin prejuicios.
En fin, un gran hallazgo.

Por cierto, quería comentar la precariedad de la sala 4 de los cines Renoir Plaza de España donde pudimos ver la película. Entiendo que la versión original sigue siendo minoritaria y que mantener una sala de estas caracteríticas ha de ser complicado, pero es penoso entrar en una sala pequeña en la que el sonido no es bueno y encima se cuela el ruido de las salas adyacentes y de la gente que camina por los pasillos de encima. Pero lo peor es que ¡las butacas no están orientadas hacia la pantalla! Están ligeramente ladeadas hacia la derecha mientras que la pantalla está ladeada hacia la izquierda, con lo que mirar directamente hacia la pantalla exige una posición antinatural. Al menos podrían cobrar más barato, pero no es el caso. Avisados quedáis.

Mi nota: 8,5





15 de octubre de 2014

ANNABELLE (John R. Leonetti, 2014)

Era de esperar, tras el éxito el pasado año de The Conjuring que no tardara en aparecer una secuela que prolongue la franquicia y, por supuesto, contribuya a llenar las arcas de sus productores. Ahora nos llega esta "Annabelle" en la que James Wan pasa a ser productor y cede el testigo en la dirección a John R. Leonetti, que ya fue director de fotografía en las anteriores películas de Wan.

Temporalmente nos encontramos ante una precuela de "The Conjuring", en la que una pareja que espera un bebé es atacada una noche en su hogar por unos miembros de una secta satánica (claramente inspirados en la diabólica "Familia" de Charles Manson). Uno de los asaltantes muere y su sangre cae en la muñeca que es la imagen de la película. A partir de ahí, empezará la pesadilla.

Tratándose de una película de franquicia comercial destinada a sacar dinero, y viendo la fría acogida de la crítica en general, uno esperaría encontrarse con una mediocridad digna de un telefilm de sobremesa. Sorprendentemente, estamos ante otra cosa. El director ha conseguido imprimir una entidad propia a esta película gracias a una puesta en escena sencillamente soberbia. En primer lugar, se ha optado por contar la historia desde una óptica de terror psicológico centrada en la embarazada protagonista. La referencia obvia, salvando las distancias, es La semilla del diablo. Incluso el edificio donde transcurre gran parte de la trama nos recuerda poderosamente al mítico edificio Dakota que utilizó Roman Polanski.
Los encuadres y movimientos de cámara que acompañan la acción son una maravilla, ayudando a meternos en el punto de vista subjetivo de la actriz protagonista, y a la vez otorgando a muchas de las secuencias una atmósfera inquietante que va gradualmente en aumento.
El guión, sin ser nada del otro mundo, se ha estructurado perfectamente para conseguir un continuo increscendo desde un inicio plácido hasta un final que...bueno, luego hablaremos del final.
En general el director ha logrado que la película mantenga un buen tempo apoyándose más en una tensión bien construida que en los típicos sustos efectistas (aunque haberlos, haylos). Buena muestra de esto es lo bien que juega el director con las expectativas del público buscando zooms o primeros planos de la muñeca, sabiendo que el espectador espera que se mueva en cualquier momento y nos pegue el gran susto. Sin embargo, la muñeca NUNCA se mueve por sí sola, y eso es un gran punto a su favor.

No hay caras conocidas en el reparto salvo Alfre Woodard en un papel secundario, y el nivel interpretativo es justito, aunque la actriz protagonista (curiosamente llamada Annabelle Wallis) cumple bastante bien.

Hasta aquí todo perfecto, pero hay un gran punto negro y es el desenlace. No sé si el final habrá sido impuesto para ser más comercial o será directamente responsabilidad del guionista o del director, pero sea como sea me parece un final vergonzoso que lastra la película y le resta muchos puntos. Pero bueno, como el viaje hasta llegar a ese final ha sido bastante placentero para un servidor, tampoco voy a ser muy tiquismiquis.
Esperaba mucho menos de esta producción, pero en general me ha sorprendido agradablemente. En estos tiempos que corren se agradece que no se haga una película de estas características con el piloto automático puesto, y que se busque algo más que contentar al público mayoritario.

Mi nota: 6,5

7 de octubre de 2014

LA ENTREGA (Michaël R. Roskam, 2014)

Bob Saginowski trabaja atendiendo en un bar de Brooklyn junto a su primo Marv, cumpliendo con las "leyes" de blanqueo de dinero de los mafiosos que regentan el bar. Una noche, de camino a casa, Bob encuentra en una papelera a un cachorro de pitbull con claros signos de violencia. Este hecho cambiará su vida y la de la gente que le rodea.

"La entrega" es un thriller dramático de corte independiente que adapta el relato corto "Animal rescue" del escritor Dennis Lehane, autor también de otras novelas que han sido llevadas a la gran pantalla, como Shutter Island, Mystic River o Gone Baby Gone.
Estamos ante una historia pequeña que, al igual que la anteriormente reseñada The Captive, avanza con un ritmo pausado que puede echar para atrás a mucha gente. Sin embargo, el guión es lo bastante sólido para que la trama te enganche y, una vez que has entrado en la película, quedas cautivado por el gran trabajo actoral que constituye la gran baza de esta producción. El dúo formado por Tom Hardy y James Gandolfini raya a gran, gran altura. Hardy, que recientemente dio muestras de su gran talento interpretativo en la recomendable Locke, vuelve a componer un gran personaje aquí, en una actuación sobria pero llena de matices que se puede emparentar en cierto modo al trabajo de Ryan Gosling en la estupenda Drive.
En cuanto a James Gandolfini, creo que es una más que digna despedida en esta su película póstuma. Lejos del típico registro de Tony Soprano, aquí se pone en la piel de un personaje perdedor, apocado, aburrido con la vida que lleva pero con la ilusión de escapar de ella aún a sabiendas de que es una quimera. Lo cierto es que Gandolfini llena la pantalla cada vez que aparece, tanto por sus kilos como por su soberbio trabajo. Una pena su pérdida.
Les acompañan sin desentonar Noomi Rapace como la chica de la película y un gran Matthias Schoenaerts como matón ex-novio de la Rapace.

Dirige con buen pulso el belga Michaël R. Roskam, cuyo anterior film Bullhead estuvo nominado al Oscar a la mejor película extranjera en 2012.

Sin ser una obra maestra, ofrece una historia interesante y tiene el aliciente de mostrar la última interpretación de James Gandolfini junto a un actor al alza y en racha como Tom Hardy.

Mi nota: 7

5 de octubre de 2014

THE CAPTIVE (Atom Egoyan, 2014)

Una niña de 9 años desaparece del coche de su padre mientras este está comprando en una tienda. Años después, aparecen indicios que pueden llevar a averiguar qué pasó.

Gran sorpresa la que me he llevado con esta película, en general vapuleada por la crítica. El director de origen armenio Atom Egoyan nos plantea un trabajado puzzle en el que hay que mirar muy atentamente cada una de las piezas. Cualquiera que lea el argumento puede pensar que estamos ante un típico thriller de asesino en serie, pero nada más lejos de la verdad. En realidad Egoyan nos ofrece un drama con toques de suspense, pero con un estilo particular. La película está contada por medio de continuos saltos temporales sin que al principio seamos muy conscientes de la relación que hay entre una secuencia y la siguiente. Pero mientras avanza el metraje, empezamos a atar cabos y a unir piezas, y vislumbramos el todo que subyace tras este peculiar modo de presentarnos la historia. Es cierto que se exige un pequeño esfuerzo por parte del espectador para comprender lo que está pasando, pero el ritmo pausado de la película nos ayuda en esta tarea.
Como digo, el ritmo es lento, a ratos casi contemplativo, pero esto no implica que no pasen cosas, todo lo contrario. En cierto modo la manera de Egoyan de contarnos la historia recuerda a esa hornada de thrillers asiáticos que tan buen resultado han dado en los últimos años, aunque tirando más hacia el estilo de Kim Ki-Duk que al de Park Chan Wook.

Se le critica a esta película el dar demasiada información desde el principio y que esto se carga el suspense que podría tener. Para mí, esto sólo demuestra el buen hacer tanto del director como de su co-guionista David Frazer, pues precisamente consiguen que el espectador se mantenga interesado hasta el final pese a desvelarnos mucho en el inicio del film.
Quiero mencionar también la banda sonora, que acompaña perfectamente el ritmo de la película y le confiere a algunos momentos clave una sensación ciertamente perturbadora.

El llamativo reparto, encabezado por Ryan Reynolds, Mireille Enos, Rosario Dawson y Scott Speedman realiza una sobria labor. Por encima del resto hay que subrayar la interpretación de Ryan Reynolds, que hasta ahora sólo me había demostrado ser un actor pésimo con suerte a la hora de conseguir papeles, pero que en esta película hay que reconocerle su gran trabajo en un papel de gran carga dramática. Espero que siga en esta línea a partir de ahora. También es de destacar la actuación de Kevin Durand (no, no es el jugador de la NBA) como malo de la película.

Este es un gran ejemplo de que no hay que fiarse de las críticas de nadie a la hora de ver una película. La recomiendo sin reservas, pero avisando de su ritmo lento y de que la veáis concentrados para no perderos al principio.

Mi nota: 8

1 de octubre de 2014

COHERENCE (James Ward Byrkit, 2013)

Cuatro parejas se reúnen para cenar justo en la noche en que un cometa surca los cielos. Pronto empezarán a ocurrir cosas de difícil explicación.

Coherence es una original muestra de ciencia-ficción mezclada con tintes de thriller. Se puede emparentar conceptual y formalmente con títulos como Primer o Triangle, con los que comparte una premisa muy original y una absoluta economía de medios. Prácticamente toda la acción transcurre en el interior de una casa, tan sólo hay unas breves salidas al exterior. De hecho, creo que esta película podría llevarse al teatro sin demasiadas dificultades, pues demuestra que no son necesarios efectos digitales de ningún tipo para contar una buena historia de ciencia ficción.

Sin desvelar nada de la trama, podemos decir que el director James Ward Byrkit en este su primer largo propone un puzzle especulativo sobre realidades paralelas que termina siendo una gran paradoja de difícil solución. Lo bueno es que todo se plantea de manera bastante natural y fácil de seguir, aunque es cierto que en la parte final el espectador casual puede llegar a perderse. El guión está perfectamente planificado, tan sólo requiere un mínimo de atención para que podamos entederlo todo (o al menos, lo necesario). Como digo, el director consigue meternos en la historia desde el principio y nos mantiene interesados hasta el final. Incluso consigue crear en algunos momentos una atmósfera extraña e inquietante que nos tiene en vilo preguntándonos qué diantres está sucediendo.
En la parte actoral no encontramos rostros conocidos, pero todos cumplen con suficiencia. Podríamos destacar la buena labor de Emily Baldoni, cuyo personaje es el que nos introduce en la historia y el que la concluye.

Interesante propuesta. Os invito a que la descubráis y me déis vuestra opinión, pues ésta es una de esas películas que da para elaborar distintas teorías.

Mi nota: 7